Robinson Canó tiene 39 años. LAPRENSA/ARCHIVO

La dura caída de Robinson Cano, el jugador llamado a ser más grande que Rod Carew

Cuando en 2005 le preguntaron al mánager de los Yanquis de Nueva York, Joe Torres, por Robinson Canó, dijo que le recordaba al astro panameño Rod Carew, un jugador Salón de la Fama ganador de siete títulos de bateo, novato del año y MVP

Cuando en 2005 le preguntaron al mánager de los Yanquis de Nueva York, Joe Torres, por Robinson Canó, dijo que le recordaba al astro panameño Rod Carew, un jugador Salón de la Fama ganador de siete títulos de bateo, novato del año y MVP. En otras palabras, esperaban que el dominicano se convirtiera en una leyenda del beisbol, sin embargo, no alcanzó la cima planeada, aunque sus números son respetables (335 HR, 2,635 H y 1306 CI), más bien cobijó su paso por las Grandes Ligas con el oscuro estigma del uso de sustancias prohibidas para mejorar el rendimiento y ahora, a sus 39 años y dos suspensiones, ha quedado sin equipo.

Canó se volvió radiactivo en los últimos años, primero tras dar positivo con furosemida y más tarde estanozolol. La leyenda construida en Nueva York con siete temporadas sobre .300 puntos de promedio de bateo, su etapa en Seattle y paso por los Mets se vinieron al piso. Los Mets decidieron darle de baja y pagarle 45 millones antes de retenerlo en el equipo.  Aunque siempre quiso seguir jugando a pesar de amasar una fortuna de 286 millones de dólares, su pobre actuación de .195 y 0.91 con los Mets y Padres en esta temporada terminaron sepultándolo como jugador porque su legado ya se había enterrado con el uso de esteroides.

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“Es como cualquier error en la vida, te caes, te levantas”, dijo el pelotero tras dar positivo. Las proyecciones presentadas desde su estancia con los Yanquis lo encumbraban a hacer historia sin necesidad de usar sustancias prohibidas, pero al final la presión por haber firmado un contrato de 240 millones y las exigencias de dar resultado lo terminaron envolviendo en esa pesadilla. Un muchacho que había aprendido a resistir por su sueño, que casi fue cambiado en dos ocasiones por los Yanquis de Nueva York (por Alex Rodríguez y Randy Johnson), que ganó tres bates de plata, dos guantes de oro, fue llamado seis veces a un Juego de Estrellas y ganó una Serie Mundial en 2009, mira como su historia pasa de noche por haber cometido uno de los errores imperdonables de la pelota. No pudo volverse a levantar de la caída.

Deportes Robinson Canó archivo

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