El costeño Cheslor Cuthbert ha venido de menos a más en el Pomares. Pasó de estar bateando .182 a .311 tras la finalización de la más reciente serie contra Río San Juan. Y es que siempre se espera más de Cuthbert por sus credenciales de exjugador de las Grandes Ligas y todavía la exigencia es mayúscula cuando su reciente oponente era el equipo más débil de todo el torneo local. En los cuatro juegos contra Río San Juan bateó cinco imparables en 12 turnos, sin cuadrangulares, anotó cuatro carreras, se ponchó en una ocasión y recibió cuatro bases por bolas.
Cuthbert acumula en total cuatro jonrones (a seis del líder) y con su promedio de .311 no compite entre los mejores del Pomares. En cualquier otro beisbol batear sobre .300 puntos es un mérito enorme, sin embargo, en Nicaragua la gesta se diluye por el pobre picheo mostrado. Actualmente hay seis bateadores sobre .400 puntos: Iván Hernández (.484), William Rayo (.446), Saul Orozco (.415), Benjamín Alegría (.407) y Dwight Britton (.406).
Te puede interesar: La última actualización sobre la lesión de Jonathan Loáisiga en los Yanquis de Nueva York
Otro de los problemas del costeño no solo ha sido la adaptación en la ofensiva, sino en la defensiva. De los 20 encuentros que ha disputado ha sido campo corto en 12 de ellos y ocho como primera base. Cuthbert acumula cinco errores, promediando uno cada cuatro juegos, aunque se puede excusar que los cinco han sido cuando ha jugado como campo corto, una posición a la cual no estaba acostumbrado a jugar en Las Mayores y por la necesidad presentaba por Caribe Sur, llenó ese vacío. Otra razón importante de los errores defensivos del exjugador de Grandes Ligas es el mal estado de los campos del país, al final estaba habituado a terrenos bien nivelados de cinco estrellas y pasó de golpe a jugar en campos duros, flojos y hasta con charcos por las malas condiciones climáticas.