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En el Día de los Trabajadores y del trabajo como función social

El 1 de mayo se celebra en Nicaragua y la mayor parte del mundo, el Día Internacional de los Trabajadores.

Esta celebración tuvo su origen en una manifestación obrera en Chicago, Estados Unidos, en 1886, que fue reprimida de manera sangrienta.

La celebración fue proclamada tres años después, en 1889, por un congreso socialista internacional reunido en París, como día de lucha por la jornada laboral de 8 horas que en aquel tiempo era de 10, 12 y hasta 14 horas diarias. 

La jornada laboral de 8 horas se consiguió paulatinamente en todas partes, gracias a la lucha de los trabajadores y el desarrollo de una nueva ética empresarial. Al mismo tiempo, la celebración del Día de los Trabajadores se institucionalizó en los diversos países; y ahora, aunque no es una celebración oficial instituida por las Naciones Unidas, se reconoce en todas partes del mundo. 

Cabe señalar que no en todas partes el Día de los Trabajadores se celebra el 1 de mayo. En Estados Unidos y Canadá, por ejemplo, la celebración es el primer lunes de septiembre, y en Australia, el lunes siguiente al primer fin de semana de octubre.

También, con el transcurso del tiempo el Día de los Trabajadores dejó de ser estrictamente una jornada de lucha de clases. Evolucionó a un reconocimiento a toda la gente que trabaja: obreros y empleados, trabajadores manuales e intelectuales, urbanos y rurales, tecnológicos y tradicionales.

Inclusive se ha reconocido que también los empresarios, dueños y ejecutivos de las empresas y negocios, son trabajadores. Sin su esfuerzo laboral no funcionan los emprendimientos económicos y ellos igualmente desempeñan una función social, como se define en la sociología a “la contribución y el papel que cumple cada persona, institución o cosa dentro del sistema al que pertenece”.

Se conoce que el trabajo es uno de los factores de la producción, junto con el capital y la tecnología. Como dice el enciclopedista Rodrigo Borja, el trabajo “consiste en el despliegue de la energía mental, emocional y física del ser humano en las diversas tareas de la producción. El trabajo es una descarga creativa de energía intelectual o muscular del hombre. Según predomine la una o la otra potencia se habla de trabajo intelectual o de trabajo manual”.

En la actualidad está ocurriendo una nueva revolución en la organización económica, empresarial y laboral, con la irrupción del llamado teletrabajo, o trabajo a distancia, que se practica hasta en países  atrasados como Nicaragua.

El concepto de teletrabajo fue acuñado en 1973,  hace casi cincuenta años, por el científico estadounidense Jack Nilles. Desde entonces se ha extendido con enorme amplitud. El teletrabajo se desarrolló como una imperiosa necesidad de ahorrar tiempo de trabajo y costos, e incrementar la productividad laboral y creativa.

En el 2006 el matrimonio de escritores estadounidenses, Alvin y Heidi Toffler, señalaron en su libro titulado La revolución de la riqueza, que en el año 2000 casi veinte millones de trabajadores de Estados Unidos desperdiciaron unas 24 mil millones de horas “yendo y viniendo por causa de su trabajo”. 

Es evidente que con el teletrabajo se termina esa pérdida de tiempo y la productividad laboral y la creación de riqueza aumentan notablemente, gracias a las nuevas formas de organización y realización del trabajo.

Y a propósito del Día Internacional de los Trabajadores, estos tendrán necesariamente que cambiar la manera de plantear sus reivindicaciones laborales, económicas y sociales. Las cuales nunca dejarán de estar presentes, independientemente de cuáles sean las nuevas y cambiantes modalidades del trabajo físico e intelectual. 

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