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Nicaragua ya debe el 102.6 % de su PIB. ¿Es aún sostenible la deuda externa? Esto dice un especialista

Los números oficiales revelan que el sector público es el que más incrementó su endeudamiento externo durante 2021 y desde el 2017.

El saldo de la deuda externa total de Nicaragua alcanzó al cierre de 2021 los 14,372.4 millones de dólares, 884.3 millones de dólares más si se compara con lo acumulado hasta el término de 2020 (13,488.1 millones), según cifras del Banco Central de Nicaragua (BCN).

El máximo emisor bancario detalló que, del total de la deuda externa del año pasado, 7,805.9 millones de dólares corresponden al sector público y 6,566.5 millones al sector privado.

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Cabe destacar que el saldo acumulado al cierre de 2021 equivale al 102.6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del país, que en ese año se ubicó en 14,013 millones de dólares.

Asimismo, lo acumulado en 2021 ya rebasó los niveles observados en los últimos 13 años, es decir desde 2009. De hecho, lo contabilizado en 2020 también presentó un alto endeudamiento y se ubica como la segunda cifra más alta. Ese año el régimen de Daniel Ortega encontró una válvula de oxígeno financiero con la llegada de la pandemia y el impacto de los huracanes Iota y Eta.

Del total de la deuda externa de 2021, el “44.1 por ciento corresponde a acreedores multilaterales, 35 por ciento a acreedores oficiales bilateral, 18.4 por ciento a proveedores y otros (incluye créditos relacionados), y 2.5 por ciento de banca comercial”, se lee en el reporte.

¿Esta deuda es insostenible?

Es importante señalar que el endeudamiento externo puede ser útil para fomentar el crecimiento económico de un país o puede llevar a una crisis que afecte el bienestar general de la población.

Por ejemplo, las altas cargas de deuda pública interna y externa son un impuesto marginal que desincentiva la inversión y el crecimiento a mediano plazo, debido a que los recursos de la sociedad se destinan al pago de compromisos en lugar de destinarse a la constitución de capital físico y humano.

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Un economista y consultor externo, quien prefirió el anonimato por temor a represalias, explicó a LA PRENSA que la capacidad de endeudamiento de Nicaragua “todavía tiene un margen bastante amplio”.

“Ningún banco le prestaría al país si no tuviera capacidad de pago, sobre todo de los intereses y de las amortizaciones, si estaría al límite de endeudamiento nadie le prestaría”, recalcó.

Asimismo, mencionó que cuando un Gobierno se endeuda “y no puede pagar ni los servicios con sus ingresos corrientes, entonces sí está mal”.

También recordó cuando en una época Nicaragua estuvo en esa situación. “Durante el mandato de doña Violeta (Barrios de Chamorro) el país no podía pagar el endeudamiento que dejó el Gobierno anterior, que es el actual. No podía cubrir los pagos de los intereses con los ingresos corrientes. Le condonaron las deudas”, añadió.

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“La deuda externa total fue de 14,000 millones de dólares en 2021, eso no significa que el país está en quiebra, tiene capacidad de pago, lo está pagando y puede pedir capital prestado para invertir en muchos proyectos, que eso es bueno”, aseguró.

Explicó que en la modernidad “todo país vincula la parte fiscal con la monetaria para manejar las cuentas. Nicaragua lo ha hecho muy bien desde la época de don Enrique Bolaños, que se instaló ese sistema de manejo y ese es el lineamiento de lo que se le llama mantener los fundamentos macroeconómicos alineados al crecimiento económico del país”.

Sin embargo, recordó que a raíz de la crisis sociopolítica de abril de 2018 se demostró la debilidad que tiene la economía nicaragüense. “No tiene sostenibilidad en el largo plazo, por cualquier efecto externo fuerte se viene en caída la economía, es decir en Nicaragua los fundamentos macroeconómicos los están manejando bien, pero son frágiles a shocks externos y a situaciones internas”, concluyó.

Comportamiento de la deuda pública

Las estadísticas del BCN muestran que en 2020 la deuda pública externa fue de 6,956.8 millones de dólares, lo que significa que, hasta el cierre de 2021 esta aumentó un 12.2 por ciento, es decir 849.1 millones de dólares. Esto representó el año pasado un total de 7,805.9 millones de dólares.

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Además, la brecha crece si se compara con lo registrado en 2017, previo al estallido de la crisis sociopolítica, cuando la cifra ascendía a 5,546.1 millones de dólares, lo que significa que hasta el año pasado se reportaba un aumento del 40.7 por ciento.

En su informe, el BCN señala que el aumento de la deuda pública externa de 2021 estuvo asociado con el ingreso de préstamos externos por 1,162 millones de dólares, de los cuales el 96.9 por ciento provino de fuentes multilaterales y el 3.1 por ciento de fuentes bilaterales.

Estos recursos fueron dirigidos “en un 69.6 por ciento al Gobierno general y en 30.4 por ciento al Banco Central”, detalla la entidad.

Los principales acreedores que desembolsaron en el periodo de referencia de 2021 fueron: el Banco Centroamericano de Integración Económica (35.6 por ciento), seguido por el Fondo Monetario Internacional (30.4 por ciento), Banco Interamericano de Desarrollo (16.8 por ciento), en cuarto lugar el Banco Mundial (11 por ciento) y luego otras fuentes multilaterales (3.1 por ciento).

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“Los desembolsos fueron destinados a la ejecución de proyectos del programa de inversión pública, principalmente a las actividades de administración pública (46.8 por ciento), construcción de infraestructura pública (28.3 por ciento), servicios sociales, salud y educación (13.6 por ciento), entre otras”, agregan.

No hay que olvidar que a finales del año pasado, el Gobierno de Nicaragua empezó a promover un alivio de deuda externa pública para destinar más recursos a los programas sociales y de esta manera reducir la pobreza ocasionada por el impacto de la pandemia.

El alivio de la deuda es un escenario posible, tomando en cuenta que a nivel mundial los organismos financieros internacionales no descartan un programa de perdón de deuda para los países empobrecidos. Pero, para conseguir avales de alivio de deuda se requiere del respaldo de países miembros de estos organismos, que son los acreedores, y quienes también han sancionado al régimen de Daniel Ortega por sus continuas violaciones a los derechos humanos de los nicaragüenses, profundizar la represión y crear grietas en la democracia de Nicaragua.

Servicio de deuda

El servicio de la deuda externa pública pagado durante 2021 fue de 375.1 millones de dólares, de los cuales 259.3 millones correspondieron a pagos de principal y 115.8 millones a pagos de intereses y comisiones.

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“El 99.3 por ciento de los pagos fueron para acreedores oficiales y el 0.7 por ciento restantes para la banca comercial. Del total del servicio, el 76.3 por ciento fue pagado por el Gobierno general, el 22.5 por ciento por el Banco Central y el 1.1 por ciento por el resto del sector público no financiero”, indican.

Deuda privada se mantiene

Los números oficiales indican que la deuda privada totalizaba 6,531.3 millones de dólares en 2020, cifra que ligeramente aumentó 0.5 por ciento al cierre de 2021 y se ubicó en 6,566.5 millones de dólares.

En cambio, en 2017 la deuda privada totalizaba 7,100.3 millones de dólares, lo que implica que el año pasado se reflejó una reducción del 7.5 por ciento.

Del saldo de deuda externa privada de 2021, “el sector financiero concentró el 55.5 por ciento, equivalente a 3,642.9 millones de dólares, mostrando una disminución de 105.7 millones de dólares (-2.8 por ciento) respecto a diciembre de 2020 (3,748.5 millones)”, detallan las autoridades.

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La entidad también expuso que los desembolsos de deuda externa para el sector privado fueron 1,500.7 millones de dólares, reflejando una disminución del 5 por ciento con respecto a igual período de 2020.

En detalle, el 89.4 por ciento de los desembolsos provinieron de acreedores privados (1,341.7 millones) y el resto provino de acreedores oficiales (159 millones).

“Los principales destinos de los desembolsos recibidos por el sector privado fueron hacia las actividades de Intermediación financiera (33.8 por ciento), Electricidad, gas y agua (18.6 por ciento), Industria manufacturera (17.8 por ciento), Comercio (12.5 por ciento), entre otros sectores (17.3 por ciento)”, se lee en el documento.

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