SOLO PARA SUSCRIPTORES.
“De mí pueden decir cualquier cosa, menos que fui cobarde”, afirmó en un momento Carlos Pérez Estrella, mientras se revelaba que había cubierto una herida en uno de los dedos de su mano de lanzar con pega loca. Y su esfuerzo resultó decisivo para la coronación del Estelí en la Final del 2011 en el Pomares, que terminó en una barrida 4-0 contra la Costa Caribe.
Y como esas hay muchas otras historias que resaltan la combatividad y talento del lanzador rivense que ha decidido retirarse del beisbol después de 19 años. Pero se va dejando rastros que no podrán ser devorados por el olvido y que lo mantendrán siempre en la memoria de la fanaticada sureña, especial testigo de las faenas, de los éxitos y de los tropiezos del tirador.
Estrella se marcha, seguramente, con la satisfacción del deber cumplido. Aun cuando nos ha quedado siempre la sensación de que pudo haber sido mucho mejor, deja unos registros que lo harán perdurar en el tiempo. Queda con marca de 107-66 y 2.50 en efectividad a lo largo de 1,475.2 innings, con 1,008 ponches y solo 321 bases y 33 jonrones permitidos.
Es uno de 23 lanzadores con 100 victorias en el beisbol nacional y también uno de solo 11 carabineros con 1,000 ponches. Ahora, Estrella es a la vez, solamente uno de diez tiradores con más 100 victorias (107) y más de 1,000 ponches (1,008) en una trayectoria, lo que sin dudas lo ubica en un grupo élite entre destacados pítcheres nicas en los últimos tiempos.
Carlos salvó también 20 partidos en Primera División, mientras que ganó otros 16 y salvó 12 más en la Liga Profesional. En 2013 vivió su momento cumbre cuando resultó Jugador Más Valioso después de registrar 16-5 y 1.43 en 175.2 innings. Fue el máximo ganador y líder en efectividad, pero sus 130 ponches quedaron distantes de los 177 de Elvin Orozco.
También fue líder en ponches en 2010 con 112 y en 2011 con 132. De igual modo lideró en juegos completos en 2010 (10) y 2013 (11) en una llamativa demostración de consistencia y eficacia. En la Liga Profesional fue líder en efectividad en 2013-14 con 1.62 y se coronó en Estelí (2011) y Rivas (2017) en los Pomares, desempeñando siempre gran protagonismo.
Hizo su debut en la Selección Nacional en el Premundial de 2004 en Cartagena, Colombia, y jugó un rol decisivo en un modesto equipo que necesitaba ganar dos partidos para ir al Mundial de Holanda en 2005 y tuvo 2-4. Estrella salvó los dos desafíos y tuvo 0.00 en 8.1 innings. Volvió en 2008 al Premundial en Venezuela y tuvo 1-0 y 0.90 en diez episodios.
Incluso, ahí en Venezuela, Nicaragua le lanzó un no hit no run a Brasil, vencido 3-0, y Estrella lanzó los primeros cuatro dobles ceros, antes de salir por un dolor en la espalda. Jairo Pineda completó los restantes cinco episodios sin hit y sin carrera. Así que como seleccionado en dos torneos registró 1-0 y 0.49 en 18.1 innings, con dos partidos salvados.
Así que por donde pasó, Carlos dejó huellas de su calidad. Claro, también cometió errores dentro y fuera del terreno, pero sobre todo ha sido siempre un muchacho sencillo, bromista y cercano con los fanáticos y compañeros de equipo. Ahora ha decidido tomar otros rumbos, pero se va, seguramente, con la satisfacción de que sus huellas no serán borradas por el olvido.
Lo conozco desde que era un niño porque aparte de ser mi sobrino político, es también mi ahijado y hemos mantenido desde siempre una relación basada en el respeto. Así que ahora me uno a la despedida sencilla pero sincera que se la hecho en Rivas, donde su nombre va a estar asociado para siempre entre las auténticas leyendas que ha producido la ciudad sureña.
El mejor recuerdo que tengo de Carlos no es el de la temporada del 2013 cuando ganó el premio al Jugador Más Valioso, sino un duelo que tuvo en 2012 contra Vicente Padilla en Granada, en la Liga Profesional. Recuerdo que lo vi en la entrada al estadio Roque Tadeo Zavala y le dije, «vas contra Padilla», quien se uniría a los Medias Rojas de Boston ese mismo año.
«Mejor para mí. ¿Usted cree que me le voy a dejar?», ripostó. Esa noche Padilla lanzó a 94 millas y Estrella, no sé dónde sacó fuerza, pero se mantuvo a 92 y fue devolviendo cada cero colgado por el entonces big leaguer. Antes, en 2009, había hecho 149 lanzamientos en un partido con los Dantos contra la Costa y para ganar el título con Estelí en 2011, se puso pega loca en el dedo.
Ciertamente nunca fue un cobarde. Lanzó como su segundo apellido.
SOLO PARA SUSCRIPTORES.