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Las lesiones han frenado el potencial de Edgard Montiel, uno de los mejores bateadores del beisbol nacional. Desde hace un par de años padece problemas en la espalda que se han agudizado por la falta de descanso. Los doctores le han recomendado hacer una pausa pero nunca tiene tiempo porque del Pomares salta a la Liga Profesional o la Selección Nacional, una rutina que decidió cambiar hace dos meses marchándose de vacaciones a Estados Unidos, donde visitó a amistades en tres estados diferentes. «Me ayudó el descanso. Vengo saludable», asegura el pelotero del Bóer.

Aterrizó en Miami, después de una semana y media se marchó a Nueva Orleans, donde contactó un amigo que le dio terapia para tratar su problema de la espalda. Cuando hacía sol trataba de hacer ejercicios y el fin de semana jugaba beisbol con las personas donde se hospedaba e iba hacer práctica de bateo. La última semana se fue a Nueva York donde Jonathan Loáisiga, quien ha sido su amigo desde la infancia. «Es un amigo que admiro, se crio conmigo. Me invitó a ir ver la serie contra Boston. Fue algo muy bonito. Es otro nivel estar en el Yankee Stadium y ver esos jugadores de Grandes Ligas. La pasé muy bien y estoy agradecido con todas las personas que me abrieron las puertas de sus casas», afirma Montiel, quien regresó al país el pasado lunes y se reportó a los entrenamientos del equipo capitalino.
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Montiel conoce al lanzador yanqui desde su etapa de juvenil en la Unica cuando Loáisiga siendo un niño amante del beisbol llegaba a los entrenamientos. También compartieron en el Bóer y la amistad se mantuvo a través del tiempo. Durante una semana estuvo en su apartamento junto a Eddy Pérez, otro amigo de Jonathan, viendo películas y acompañándolo al supermercado para hacer las compras. «Siempre estuvo pendiente de nosotros. Es una tremenda persona, bien humilde», señala el pelotero del Bóer, quien miró enfocado a Jonathan para lograr sus metas esta temporada. «Este es un año importante para él y le dije que confiara en su talento que le iría bien», sostiene.
Los dos recuerdos de su estancia en Nueva York es una foto con Jonathan y otra con el primera base Anthony Rizzo. «Fue con el único que tuve la oportunidad de hacerlo. Es prohibido tomarse fotos con ellos. En el pasillo, donde esperábamos a Jonathan, había un letrero que decía eso. Tenía que estar Jonathan y decirle a ellos. Los mirabas pasar de cerca con su familia, te saludaban y nada más. Fue una bonita experiencia», expone Montiel, quien esperar estar listo físicamente en dos semanas para luchar por meterse entre los mejores bateadores del Pomares.
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