Cuando inicia una nueva temporada en Grandes Ligas me siento como un niño con un juguete nuevo. Me trae muchos recuerdos, me causa mucha emoción y juego a ser mánager en frente del televisor. Habiendo jugado beisbol durante 23 años en la MLB y sabiendo lo impredecible de este deporte, me atreveré a realizar algunos pronósticos para este 2022.
Soy de los creyentes que este será el año de los Azulejos de Toronto. Puede haber varias sorpresas, jugadores que se lesionen y nuevas figuras surjan, lo cual provocaría que las predicciones se vayan a la basura, sin embargo, considero que esa alineación con Springer, Bichette, Guerrero, Hernández, Gurrriel y Chapman, es muy equilibrada, además si sumamos el picheo de José Berrios, Gausman, Ryu, Manoah y Kikuchi, los hace uno de los equipos más completos. Houston, Yanquis, Anaheim y Seattle estarán ahí a la orilla; en la nacional los Dodgers y los Padres están muy fuertes, más que ahora sumaron a Bob Melvin, a pesar de todo, salto al azar con mi pronóstico con Toronto, campeones de 2022.
Romper las cadenas
Fue admirable ver como Arturo McFields, ahora exembajador de Nicaragua en la OEA, rompía las cadenas que lo ataban, exponiendo al gobierno de todas las atrocidades que se han cometido en los últimos años. Eso dejó muchas cosas para la interpretación. Primero hay que reconocer la valentía de ese muchacho, también deja clara la fractura existente dentro del gobierno, en el cual muchos no quieren que continúe este sistema, pero no tienen más alternativa y callan por miedo. McFields reflejó la brutal presión interna y desesperación por estar del lado equivocado y cómo la consciencia te carcome cuando no estás del bando correcto. Yo nunca me podría colocar en los zapatos de esas personas porque nunca me ha tocado pasar por una situación así, siempre he levantado la voz cuando debía y mi consciencia me lo indicaba. No obstante, aplaudo una vez más la decisión de McFields porque como él dijo: “ahora soy libre y podré ver a los ojos a mi familia sabiendo que hice lo correcto”.
La fe mueve montañas
Empieza la Semana Santa y es una oportunidad para todos los nicaragüenses para reflexionar y acercarnos a Dios. Somos un país religioso y, aunque muchos tengan en su agenda la playa, las fiestas y el alcohol, no hay que olvidarse de lo más importante: ser una mejor persona, ayudar al prójimo, estar con la familia y aprender del ejemplo de Jesús, de la muerte y resurrección. Todos podemos resucitar: unos de los problemas, otros de las enfermedades y como país de las cenizas en las que estamos. Para eso hay que tener fe, rezar y pedirle mucho a Dios. Aunque parezca que el demonio esté ganando la batalla, siempre el bien gana la guerra. La fe mueve montañas.