La Iglesia Católica realizará su tradicional viacrucis penitencial, el Viernes Santo, en Managua, con una pintura al óleo de la imagen de la Sangre de Cristo.
El cardenal Leopoldo Brenes, arzobispo de la Diócesis de Managua, la bendijo este viernes y dijo que fue dada a hacer recientemente, después de consultar con los sacerdotes de catedral, con las religiosas y devotos, para mantener viva la fe hacia la venerada imagen.
«Esta pintura al óleo sobre el lienzo de la preciosa imagen de la Sangre de Cristo no viene a sustituir nuestra preciosa imagen de la Sangre de Cristo calcinada por el odio. Y mi deseo es que en el corazón de cada uno tengamos viva la imagen de lo que hemos venerado por más de 380 años», dijo Brenes.
Le puede interesar: La Sangre de Cristo: la imagen que sobrevivió a tres terremotos y un incendio
«Esta es una imagen que sé que ustedes y yo la tenemos grabada en nuestra mente y nuestro corazón. Nuestra mirada estará en esta imagen calcinada por el odio», dijo.
El año pasado, debido a la pandemia de la covid-19, los católicos celebraron el Viernes Santo con un viacrucis virtual ante la venerada imagen de la Sangre de Cristo calcinada.
«Nuestra imagen, calcinada, siempre nos acompaña, y allí, clavada esa imagen en la cruz que no pudo ser destruida» sigue haciendo «realidad aquella promesa del Señor: cuando sea levantado en alto, atraeré hacia mí todas las miradas», afirmó esa vez Brenes.
Este año, la iglesia ha decidido realizar de nuevo el viacrucis con un recorrido más corto que el tradicional.
«Terrorismo»
Un hombre de identidad desconocida lanzó el 31 de julio del 2020 una bomba molotov adentro de la capilla de la Catedral de Managua, lo que provocó un incendio que calcinó la imagen de la Sangre de Cristo.
«Este fue un acto planificado, planificado con mucha calma», sentenció en su momento el cardenal Leopoldo Brenes.
Según testigos, el hombre entró y solamente dijo «vengo a la Sangre de Cristo». El sujeto estaba encapuchado y llevaba algo en la mano, pero los testigos no pudieron identificar qué era.
La Arquidiócesis de Managua calificó el hecho como «un acto de sacrilegio y profanación totalmente condenable». Añadió que «debemos permanecer en constante oración para derrotar a las fuerzas malignas». En la misma línea, el cardenal Brenes sentenció que «esto fue un acto de terrorismo e incendiario».