Hace tres años don Pedro le ganó la batalla al cáncer de colon. Fue un proceso duro y doloroso que llevó unos seis años entre síntomas, enfermedad y recuperación, dice a sus 78 años de edad.
El cáncer de colon se da cuando hay pólipos, una alteración en la mucosa del colon o del recto. «Cuando estos pólipos avanzan con el tiempo pueden surgir múltiples mutaciones, es decir, una alteración en la genética de las células del colon o recto, y hay un crecimiento acelerado lo que provoca que el pólipo se convierta en unos tres a cinco años en un cáncer, en un tumor», explica el doctor Carlos Martínez Vega, cirujano colorrectal.
Es el caso de don Pablo, quien antes de ser diagnosticado y operado del colon primero presentó unos cuatro años antes un síntoma peculiar, que durante la mayor parte de ese tiempo no le levantó ninguna sospecha: dolor en «la colita» o en el coxis.
«Me cogía un dolor leve (pero) yo no le di importancia, pero poco a poco, para el 2018, el dolor se intensificó, ya me daba más fuerte y más a menudo, ahí fue cuando ya mis hijos me dijeron que fuéramos al médico», relata don Pedro.
El diagnóstico del cáncer de colon a través de la colonoscopia indicó que el tumor sobrepasaba las dos libras y la longitud era de 16 centímetros. «Yo tenía entre cuatro a más años de tener esa enfermedad, eso estaba bastante desarrollado», comparte.
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Para poder librarse de la enfermedad, don Pedro —que para ese entonces tenía 74 años— recibió quimioterapia en un hospital privado de Managua, y luego viajó a Costa Rica a realizarse radiaciones. Cuando volvió al país, el doctor le informó que el cáncer se había reducido pero necesitaba ser operado para erradicarlo.
Necesitó ser operado en dos ocasiones en el 2019; la primera fue una laparotomía, que consiste en quitar parte del recto y colon con ganglios y luego, se vuelve a unir para no dejar bolsa para evacuar. En su recuperación padeció de estreñimiento, dolor y diarrea.
«Es una recuperación bastante dolorosa, porque el colon pasó tres meses sin funcionar y cuando vino la necesidad de funcionar (…) al principio tenía unos estreñimientos terribles, cuando ya empezó a normalizarse había un descontrol, que me agarraba diarrea y si yo me ponía fatigoso la cosa empeoraba, entonces yo lo fui recibiendo con paciencia porque había días en que yo ocupada el baño entre unas 10 y 15 veces, pasé así como más de un año», confiesa.
Don Pedro manifiesta que no quisiera volver a pasar un proceso como ese, y reflexiona sobre la importancia de la prevención: «A mí me dijo el doctor que descubrió el cáncer que si hubiera llegado dos o un año antes, yo no hubiese pasado todo esos problemas. Fue una experiencia bien grande pero gracias a Dios el cáncer desapareció pero los procesos que van pasando no son bien gratos».
«La prevención hace la diferencia»
En Nicaragua, el cáncer de colon se ubica en el séptimo lugar entre los cánceres que más afectan a la población. En el 2021, el Ministerio de Salud (Minsa) registró 174 muertes, de los cuales 88 fueron mujeres y 86 varones.
El doctor Martínez Vega expone que en cada país existe un subregistro de las estadísticas del sistema de salud debido a diferentes factores —como la accesibilidad y diagnóstico tardío—, y que Nicaragua no es la excepción, por lo tanto considera que las estadísticas en los casos y muertes pueden ser mayor; sobre todo cuando entre la población este tipo de enfermedad se vuelve un tabú, por la vergüenza y el temor de ser un caso positivo.

«Ese es el tabú, que duele (la colonoscopia), que se puede perforar el colon, que podés sangrar (…) La población a medida que va teniendo al alcance el aporte, tanto de los médicos como de los medios de comunicación de insistir en la prevención, va perdiendo el temor y se va olvidando del tabú que había en los siglos pasados. La prevención hace la diferencia», destaca el especialista.
De eso estaba claro doña «Juana», quien sin pensarla dos veces se realizó la colonoscopia luego que pasó cuatro meses defecando con sangre. En el 2020 fue diagnosticada con cáncer de colon.
«Yo no tenía nada, no me dolía nada, solo que cuando pupuseaba (defecaba) echaba sangre, pasé como cuatro meses así; que a veces sí, a veces no entonces uno se fresquea (confía), pensé que eran parásitos pero mi nuera me dijo que tenía que ir al doctor para ver qué era», dice doña Juana.
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El chequeo temprano hizo que a doña Juana se le detectara el cáncer de colon en una de las primeras etapas, y se evitara un largo proceso de sanación. Fue operada pero duró unos cuatro días en recuperarse, cuenta. «Yo quería operarme, fui valerosa porque es por mi salud. Del colon ya estoy bien, bien, bien”, expresa aliviada doña Juana, quien menciona que tiene antecedente familiar de esta enfermedad.
«Este es un tipo de cáncer que se puede prevenir y se puede curar. En algunas ocasiones pensamos que si tenemos cáncer colorrectal ya nos vamos a morir y no es así, sino que es curable hasta en más del 95 por ciento de los casos, principalmente en etapas temprana», destaca el doctor Martínez Vega.
«La prevención es más económica en todo los sentidos de la palabra que tratar una enfermedad, ya sea un tipo de cáncer o una enfermedad crónica como la diabetes. Ahí radica por qué algunos gobiernos destacan la prevención de diversas enfermedades», agrega.
Señales de alerta
La Alianza de Cáncer Colorrectal (CCA por sus siglas en inglés) señala que esta enfermedad a menudo puede desarrollarse sin síntomas, sin embargo, las señales más comunes son:
- Sangre en o sobre las heces.
- Movimientos intestinales persistentes e inusuales como estreñimiento o diarrea.
- Dolor de estómago, dolores o calambres que no desaparecen.
- Bajar de peso sin motivo.
Entre los factores de riesgo para que una persona pueda padecer este cáncer están:
- Enfermedades inflamatorias del intestino como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa.
- Antecedentes personales o familiares de cáncer colorrectal o pólipos colorrectales.
- Un síndrome genético como la poliposis adenomatosa familiar (PAF) o el cáncer colorrectal hereditario sin poliposis (síndrome de Lynch).
- Los negros/afroamericanos y los judíos asquenazíes corren un mayor riesgo.
Al respecto el doctor Martínez Vega recomendó que las personas mayores de 45 años que tengan estos factores de riesgo, y además fuman, beben en exceso alcohol y tiene una deficiencia en Vitamina D, deben estar atentos a su salud y realizarse la colonoscopia periódicamente.
«Instamos a realizarse la colonoscopia a los 45 años, la colonoscopia es el método diagnóstico de oro, para detectar el cáncer colorrectal y la ventaja que tiene es que puede ser terapéutica, es decir, yo tengo la posibilidad de que si encuentro un pólipo, que es una lesión sospechosa de malignidad, yo quitarlo inmediatamente y enviarlo a patología, y con eso ya estoy curando y salvando a la persona de desarrollar un cáncer colorrectal», expone el especialista.
Tome en cuenta
Entre los métodos para detectar el cáncer de colon están la prueba de sangre oculta en heces basada en guayacol (gFOBT), o la más efectiva, la colonoscopia. Esta última consiste en introducir la fibra óptica (cámara) por medio del ano para observar las cuatro paredes del colon y descartar un pólipo, un tumor, o alteración de la mucosa como la colitis.
Este es un examen sin dolor, debido a que sedan al paciente para evitar alguna incomodidad. Es un estudio seguro, sin complicación y ningún riesgo en la persona.
Siempre existen los riesgos, pero lo importante aquí es disminuir la posibilidad de que pase un evento, ahí recae la importancia de hacer la colonoscopia asistida, con personal capacitado para resolver cualquier eventualidad y complicación», informa el médico.
El doctor reconoce que en el país este tema no es abordado integralmente por las autoridades sanitarias y se necesita de una campaña de sensibilización entre la población para informar, educar y destacar la importancia de hacerse un diagnóstico temprano.
De acuerdo a la Alianza de Cáncer Colorrectal en los últimos años se ha visto un aumento de los casos en la población joven (menores de 50 años). Para el doctor Martínez Vega en esto incide el sedentarismo, la obesidad, las comidas rápidas o enlatadas, que pueden convertir en tóxicas las células y así provocar una mutación y desarrollar cualquier tipo de cáncer.
El especialista recomendó llevar una alimentación saludable, hacer ejercicios, no fumar ni beber alcohol y mantenerse informado de sus antecedentes familiares.
A nivel mundial, el cáncer colorrectal (cáncer de colon o recto) está en el segundo puesto entre los cánceres más mortales de 2020; y ocupa el tercer lugar entre los más diagnosticados, según el reporte de la Organización Mundial de la Salud (OMS).