Después de cuatro meses de que Migración y Extranjería retuvo, sin justificación alguna, el pasaporte a monseñor Silvio Fonseca, en noviembre del año pasado, a la fecha la institución se niega a entregarle el documento de viaje, pese a que para ello intervinieron el cardenal Leopoldo Brenes y el nuncio apostólico Waldemar Stanislaw Sommertag, expulsado recientemente de Nicaragua.
Fonseca comentó a LA PRENSA que su último intento de recuperar su pasaporte fue el pasado lunes, cuando explicó a los funcionarios de Migración que necesitaba su documento por un viaje que tiene programado en junio, sin embargo, la respuesta que recibió fue la misma que viene recibiendo desde hace más de cuatro meses, «que me van a llamar».
«Yo fui el lunes y la respuesta fue la misma, de que me van a llamar, no me devuelven el pasaporte todavía y yo les dije que tengo un compromiso en junio, en el encuentro mundial de la familia, en Roma, y necesito mi pasaporte. Frente a esa situación tendríamos que apelar a las autoridades superiores para que me devuelvan el pasaporte», manifestó el sacerdote.
Monseñor Fonseca tenía previsto viajar a Estados Unidos el pasado 7 de noviembre de 2021 para chequearse su salud, sin embargo, los funcionarios de Migración le impidieron hacerlo, argumentando que su pasaporte no podía ser leído. Posteriormente lo remitieron a las oficinas de Migración para retirarlo, pero a la fecha eso no ha ocurrido.
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El párroco de la iglesia Santa Faz de Managua aseguró que ante la retención de su documento el cardenal Brenes y el mismo nuncio apostólico dirigieron una carta al viceministro de Gobernación, Luis Caña, solicitando la devolución del mismo, sin embargo ambas comunicaciones fueron ignoradas por el funcionario.
Primer sacerdote que tiene «país por cárcel»
Migración y Extranjería está impidiendo la salida del religioso, pese a que el artículo 31 de la Constitución Política establece que todos los nicaragüenses tienen derecho a circular y fijar su residencia en cualquier parte del territorio nacional; a entrar y salir libremente del país, lo que a consideración de Fonseca el régimen de Ortega «tácitamente» le impuso «país por cárcel».
«No sé si me lo regresen, no sé cuáles son los planes de tener ese pasaporte en mano, qué quieren conmigo, si yo me dedico a la familia, a la educación, entonces no sé a qué viene eso, cuál es el mensaje que se está dando, porque soy el único sacerdote de la tercera edad en esas circunstancias y además sería el primer sacerdote que tiene tácitamente país por cárcel, no me puedo movilizar», señaló.
Monseñor Fonseca padece de un problema neurológico, que según él le ha provocado afectaciones «tanto en el cuerpo como en la circulación» y debido a que ninguno de los tratamientos aplicados en el país le han funcionado, los médicos le han recomendado ver «otras opciones en el exterior».
«Es un problema controlable y yo estoy haciendo lo que me sea posible, pero debía hacerme unos exámenes médicos que tenía programados allá (en EE. UU.) y de paso tomar distancia total de este ambiente, porque no solamente son exámenes sino instrumentos médicos que podrían ayudarme en unos problemas que he tenido de nervios, pero al no poder salir, estoy tratando de cuidar mi salud frente a estas circunstancias que estamos viviendo», dijo el religioso en una entrevista anterior con este Diario.