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Este sábado en San Diego, California, Román “Chocolatito” González, el más grande atleta surgido en Nicaragua después de Alexis Argüello y Dennis Martínez, saltará al ring con la pretensión de continuar agrandando su legado, tras una impresionante trayectoria que quizá no logramos calcular en su debida dimensión ahora, pero que quedará para la posteridad.
Dueño de un admirable balance de 50-3, 41 nocauts, cuatro títulos mundiales y una estadía de más de un año como el mejor peleador libra por libra del mundo, González se medirá al mexicano Julio César “Rey” Martínez, actual monarca de las 112 libras del CMB, quien no vaciló en tomar el reto de encerrarse en un cuadrilátero contra una verdadera leyenda.
Román es el favorito y de una forma muy clara. Por donde se vea, las ventajas del pinolero son ostensibles. Sin embargo, eso no garantiza un triunfo. El nica sabe mejor que nadie que lo esencial es lo que muestre ahora y que el pasado solo es útil en términos de experiencia. Por tanto, resulta vital todo el proceso andado antes que suene la campana en San Diego.
Esto quiere decir, que lo más importante para el “Chocolatito” es su condición física. Lo demás, lo tiene. Su técnica es depurada, su poder todavía hace estragos y su habilidad para tomar la ruta más conveniente sigue intacta. Es un boxeador con mucho equilibrio entre su ataque y defensa. Y su corazón ha sido probado en el fuego en reiteradas ocasiones.
Sin embargo, Román no es invulnerable, como tampoco lo fue Argüello, o Leonard, Durán, Robinson, Ali, Tyson, Chávez o Pacquiao. Todos avanzaron inexorablemente hacia su nivel de incompetencia. Y con “Chocolatito” no será diferente. No obstante, uno se resiste a creer que ese momento ha llegado ahora, más después de verlo brillar ante el “Gallo” Estrada.
Si todo se resuelve con el asunto del peso de Martínez (quien falló en una comprobación previa al pesaje oficial, al marcar 117 libras en lugar de 115) pienso que González saldrá con el triunfo. Aun cuando hablamos de un púgil de 34 años, no ha sido maltratado, pelea con espacios prolongados para recuperarse y ha llevado su vida con bastante orden.
No obstante, como hemos dicho hasta la saciedad, en boxeo, como en todos los deportes, nunca hay que descartar todas las posibilidades, incluso hasta una derrota para el nica, cuyo historial no sería afectado en nada después de la brillantez que ya proyectó, pero si gana, va a quedar frente a una serie de atractivos combates que le dejarían una buena fortuna.
Martínez por su lado, ya ganó. Sus acciones subieron al ser incluido en una velada con el «Chocolatito» y el «Canelo» Álvarez. Y si es derrotado, pues habrá caído ante una leyenda. Y si gana, entra a la élite de las categorías pequeñas y su carrera tendrá un valioso impulso que redundará en más dinero y fama. Así que vamos a ver qué pasa este sábado en San Diego.
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