Domingo Antonio Mercado se llevó la peor de las sorpresas la mañana de este martes cuando le comunicaron vía telefónica que su suegra, Luisa Margarita López Rosales, de 86 años, estaba muerta bajo las llantas de un autobús.
«Ella me dijo que iba a comprar unos churros para los gatos y como eso los compraba en la venta de enfrente, nunca me imaginé que se iría tan largo», relató Mercado.
Luisa López Rosales vivía en la comarca Pochocuape, Distrito Tres de Managua, a unos dos kilómetros del lugar de la tragedia, en el barrio Camilo Ortega.
Le pasó llanta delantera
Domingo Mercado cree que su suegra, quien se valía de un bastón para caminar, perdió pie cuando intentó abordar la unidad de trasporte colectivo de la ruta 107.
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«Es problable que ella no haya tenido chance de apoyar su bastón en un punto firme y haya caído», agregó Mercado.
En el lugar de la desgracia quedó una taza de color rojo que andaba la anciana.

El cuerpo sin vida triturado por las llantas del autobús fue retirado del lugar por técnicos forenses y trasladado al Instituto de Medicina Legal (IML). En el lugar de la tragedia quedó una gran mancha de sangre, además los restos de la masa encefálica esparcidos y a la orilla del rastro de sangre, la taza que andaba la señora.
Conductor detenido
Extraoficialmente se supo que el conductor de la ruta 107, Abraham Heriberto Orozco Gaitán, de 56 años, tiene más de 30 años de experiencia. Orozco fue trasladado al Distrito Tres de Policía.
El conductor de la ruta 107 explicó que doña Luisa López Rosales se puso frente a la unidad de transporte colectivo para verificar qué ruta era y él reanudó la marcha sin percatarse que la señora estaba cerca del autobús.
Luisa López, a quien le sobreviven dos hijas, recibirá este miércoles sepultura en el camposanto de San Isidro de Bolas, de donde era originaria.