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Samuel Estrada, un veterano lanzador de disparos submarinos, cuyo wind up nos recuerda el estiramiento de un gato después de una siesta, dio la impresión de haber concluido su carrera en el beisbol de Primera División en 2019, cuando acosado por una seguidilla de lesiones, se vio forzado a una hacer una pausa.
Estrada ingresó al beisbol superior en 2014 con los Dantos y luego de un llamativo balance de 11-6 y 2.59 como novato, aunque con 28 años, repitió con dos temporadas más de 12 victorias cada una (12-2 y 2.09 en 2015 y 12-6 y 3.18 en 2016) y se coló en la Selección Nacional que participó en el Preclásico de Mexicali en 2016.
Pero al año siguiente, Estrada se vio limitado a un juego. En 2018 y 2019 los problemas se volvieron a manifestar y en 2020 fue dejado libre por lo Dantos. Se fue a Madriz y al poco tiempo quedó fuera. Se unió al Estelí y tampoco tuvo éxito. Y fue hasta en 2021, cuando Matagalpa le abrió las puertas e impactó con 16-7 y 2.52 para convertirse en el retorno del año.
La recuperación se ha extendido al inicio de este Pomares en el que lleva dos magníficas actuaciones con los Dantos, incluyendo un Juego Perfecto de cinco innings, con marcador de 10-0 ante Chontales, el sábado 26. Estrada despachó a 15 bateadores en línea utilizando solo 48 lanzamientos y con tres ponches en el recorrido.
No hay dudas que tiene mucho mérito y su legitimidad no está en discusión porque encaja en las reglas establecidas para este campeonato. Sin embargo, es normal que haya debate en torno a los cinco innings y el hecho de que nunca sabremos qué habría pasado en dos episodios más o en los nueve, que es lo que hace un juego oficial.
En las Grandes Ligas, un partido tiene que ser de al menos nueve episodios para que sea aceptado oficialmente. Y, desde luego, que no tenga ninguna falla. Harvey Haddix de los Piratas tiró 12 innings perfectos ante Milwaukee en 1959, pero perdió 1-0 en el inning 13, por tanto, su nombre no está entre los tiradores de Juego Perfecto.
Tampoco está Ernie Short, quien reemplazó al expulsado tirador Babe Ruth en un partido en 1917. Ruth dio base por bolas al primer bate de Washington, Ray Morgan, y protestó contra el juez principal, Brick Owens. Fue expulsado y Short, al relevo, atrapó en viraje a Morgan, antes de retirar a 27 hombre al hilo, pero no es perfecto.
Pedro Martínez lanzó nueve entradas perfectas ante los Padres en 1995, pero el juego llegó al décimo 0-0. En el inicio de ese episodio, los Expos se fueron adelante 1-0, pero en busca de los tres outs finales para la hazaña, Martínez fue descifrado por Bip Roberts, quien le dio un doble y fue relevado, ganando 1-0.
Pero aquí es el Pomares y tiene sus reglas. Así que hay Juegos Perfectos de nueve, ocho, siete y cinco episodios. En mi caso, me gusta la normativa de las Grandes Ligas. Sin embargo, en Nicaragua deberían ser de al menos siete episodios. Y los que sean de cinco, se les hará una mención, pero no un reconocimiento oficial.
Alfonso Noguera al Granada (1940), Alejandro Canales al Camisas Venus (1952), Emir Darce al Boaco (1981), Asdrudes Flores al Estelí (1991), Boanerges Espinoza al Boaco (2011), José David Rugama al San Fernando (2018), Claudio Hernández al León (2021) y ahora Estrada, son los nicas con Juegos Perfectos a nivel local.
Quizá lo más importante, al final del día con Estrada, es que logró sobreponerse a las lesiones que lo molestaron durante cuatro años y ha probado enfáticamente que está de regreso a planos estelares y que, a pesar de sus 35 años, aún tiene gasolina en el tanque.
Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR
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