El arte de sembrar cizaña

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Cizaña

La cizaña es una planta muy parecida al trigo, que crece salvaje y suele confundirse con este cereal. Una vez que se introduce en los cultivos de trigo es muy difícil detectarla, y malogrará la plantación porque, no solo le quitará el espacio al trigo sino también porque los granos que produce son tóxicos y no deben usarse en el consumo humano o animal. En la Biblia se usa a la cizaña como alegoría del “mal” en contraposición del trigo que simboliza el “bien”. Desde esos tiempos se utiliza la expresión “sembrar cizaña” como la acción de provocar algún malentendido con la intención de crear disputas y enemistades.

Extremos

Es extraño como hay quienes desde un antisandinismo extremo terminan justificando los crímenes de Daniel Ortega. Eso no lo entiendo. Si usted quiere que una dictadura caiga, pues, creo yo que debería preferir tener a alguien de su lado, oponiéndose a ella, que tenerlo al frente, persiguiéndolo o acuerpándola. Un desertor vale por dos, porque la dictadura pierde a uno de sus filas y gana a uno que la enfrenta. Es lógica sencilla. Pero también es cierto que, en asuntos de guerra, un agente encubierto vale por cien, porque además de informar, se encargará de meter cizaña en las filas enemigas para que nunca haya paz entre ellos.

Rencores legítimos

Y digo que me cuesta entenderlos porque no quiero caer en el simplismo de decir que todos quienes critican a los opositores de origen sandinistas son infiltrados de la dictadura con ropajes de opositores. Que los hay, no lo dudo. Pero también conozco a algunos, de los pocos que ponen cara y nombre en sus publicaciones en redes sociales, que acumularon un legítimo rencor contra el sandinismo por el daño que ocasionó al país o a sus familias. Eso también lo entiendo. El asunto es que también lo entienden en la dictadura. Lo entiende y lo usa. Siembra cizaña. Produce granos tóxicos en el plantío opositor.

Pregunta

¿Cómo se podría justificar la Navidad Roja, la Operación Berta, el servicio militar y sus formas brutales de reclutamiento, y tantas mentiras y daños que se ocasionaron en nombre de una sociedad nueva que nunca estuvo en sus planes? Eso, lo repito, lo entiendo. Lo que no entiendo es que ese sentimiento legítimo de rencor se alíe con aquellos que enarbolan esta bandera y cuyas huellas salen desde la cueva de El Carmen. ¿Cómo diferenciarlos? Basta hacerse la pregunta: ¿Lo que hace esta persona ayuda o perjudica a la dictadura de Daniel Ortega?

Convergencias

Por ejemplo, me cuesta entender que alguien que se dice opositor, celebre y justifique que el régimen capture a unos de sus antiguos camaradas, y, peor aún, que celebre la muerte en prisión de uno de ellos. ¿Acaso no se dan cuenta que al llevar su antisandinismo a esos extremos terminan haciendo filas, convergiendo, con la dictadura? ¿Quiénes celebraron o justificaron la muerte en prisión de Hugo Torres? Sandinistas con el régimen y antisandinistas extremos de la oposición. ¿Quiénes consideran que Dora María Téllez esta legítimamente presa? ¿Quiénes pretenden que cada persona que deserta de la dictadura sea lapidada en la oposición?

Arte de la guerra

Tampoco voy a ser ingenuo. Es parte de las artes de guerra. Ya lo ha dicho el famoso estratega de la antigua China, Sun Tzu: “Si utilizas al enemigo para derrotar al enemigo, serás poderoso en cualquier lugar a donde vayas”. Ortega ve a la oposición como una guerra. Y sin duda ha usado el antisandinismo para lapidar a los que considera desertores a través de sus agentes encubiertos que no solo tiran piedras ellos mismos, sino que meten cizaña entre aquellos que acumulan ese legítimo sentimiento antisandinista para usar “usar al enemigo para derrotar al enemigo”.

Deserciones

Probablemente en estos momentos haya muchos miembros de la dictadura que quieran abandonarla. A estas alturas, el régimen hace daño a todos. Hasta ahora, el temor los mantiene agrupados. Cuando eso se rompa, el fin de la dictadura será inmediata. La pregunta del millón que se hacen ellos y todos nosotros es: ¿Se les acogerá o se les lapidará? ¿Qué piensa usted?

Unidad

Este no es una defensa del sandinismo. La historia se está encargando de poner cada cosa en su lugar. Y cada quien debe responder por sus actos en algún momento. Esto es una defensa de la unidad de los opositores en sus propias diferencias porque esa es la única forma de salir de esta dictadura que nos condena y condenará a nuestros hijos y nietos. Separar el trigo de la cizaña. En otras palabras, lo que quiero decir es: uno, no todos tenemos que ser iguales para oponernos a la dictadura; dos, reconocer que todos somos necesarios para acabar con ella no obliga a guardar las diferencias o perdonar a nadie; y tres, tal vez la más importante, al atacar o descalificar a otros opositores por ser diferentes, por no ser puros, se termina haciéndolo un gran favor a la dictadura. Si ese es el propósito de alguien, se entiende. Si no lo es, debe revisarse.

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