Clínicas previsionales, dolor de cabeza de los pensionados

Las clínicas previsionales del INSS son la peor estafa para los asegurados y jubilados. Constituyen más bien un lucrativo y pingüe negocio para sus propietarios y socios, y quién sabe si coludidos con algunos funcionarios gubernamentales.

Es una verdadera tragedia visitarlas, donde campea la ineficiencia en su administración y atención, malos tratos a los pensionados, pésimas y sucias instalaciones, y deficiente calidad de sus servicios. Se evidencia la carencia de medicamentos y largas filas por doquier, para recibir lo poco que te ofrecen. Las consultas han sido extendidas cada tres meses a los jubilados, y cuando llegan a la cita los «médicos» no les practican la revisión o auscultación médica de rigor, limitándose a recetar las mismas pastillitas de siempre, si es que tenés la suerte de encontrarlas en ese momento en la farmacia del centro.

Es una pesadilla la que se vive en estos penosos centros, con filas internas e interminables por doquier. Me refiero específicamente a Sermesa Bolonia, donde  sobresale un personal carente de calificación y humanismo, casi igual de ineficiente que muchos centros hospitalarios públicos, con la diferencia que estos centros previsionales reciben jugosas ganancias por cada asegurado cubierto. 

Espero que esta materia pendiente mejore con urgencia —para bien de los asegurados y jubilados— cuando surja una mayor conciencia y responsabilidad en el Gobierno.

El autor es ingeniero civil.

Opinión clínicas previsionales pensionados archivo
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