¡Empoderate! 

La mujer contemporánea ha evolucionado para bien de ella, de nosotras, de todas; ha logrado a punta de luchas domésticas continuas, de desafíos exorbitantes dentro de su vida familiar, de pareja y ante la sociedad misma, sobreponerse y conquistar sus propios horizontes, muchas veces contrariados por la cultura machista en sus diversas escalas. Por eso en mi lucha por las reivindicaciones sociales donde existen numerosas demandas, he optado por apoyar con más dinamismo y empatía a la mujer en las áreas en que he podido darles una mano, lo que he venido haciendo en capacitaciones, búsqueda de financiamiento, becas y en la propia realización de un programa radial que lleva por título tal y como he nombrado este artículo.

Es verdad que en todos los tiempos las mujeres han buscado cómo tener un espacio de identidad propio, ser más ellas, sin embargo es hasta esta era de la humanidad que se viene logrando, demostrando siempre que es tan capaz como el hombre de poder realizar sus aspiraciones y ser puente de provecho para la humanidad entera. Ya en el siglo XX recordamos la emancipación de las mujeres sobre todo en Estados Unidos, junto a los movimientos culturales musicales y la onda hippie, pero muchas de ellas cometieron un grave error: descuidaron el hogar, y desde ahí desintegraron a la familia en grandes proporciones. Este hecho, que fue comentado por su santidad Juan Pablo Segundo, ha venido siendo modificado y desenvolviéndose ella, con una sintonía más acorde a los cambios sociales, pero a la vez más dentro de la esfera del matrimonio y del hogar.

El otro factor que ha golpeado el desarrollo de la mujer, es que al propiciar estas luchas han surgido también los movimientos feministas, de género, de lesbianas, e inclusive en muchos casos ligados a sectores de la izquierda marxista cultural, que ha pretendido con las emancipaciones de la mujer sacar ventajas competitivas enviando a la sociedad un mensaje de ruptura con los valores clásicos de la familia y orillándolas a una ideología fracasada.

Antes las mujeres tenían que ingeniárselas para dejar de ser únicamente la esposa o la amante, la encargada de la cocina y los asuntos domésticos, o bien la que debía hacer los trabajos más fáciles debiéndole total pleitesía al macho, al hombre de la casa o del trabajo. Es más, tenían que cambiarse de nombre y disfrazarse de hombres, para poder surgir con sus ideas y creaciones. Hoy ya no es así.

Es por eso que en mi programa se han sumado oyentes de ambos sexos, pero más de mujeres: ellas son las protagonistas. Entre ellas, la periodista Yohandy Castañeda, quien sin conocernos, al escucharme en la radio mientras manejaba su carro, se comunicó con mi equipo a través de las redes sociales y me hizo una excelente entrevista. En efecto, pues de eso se trata, de empoderarnos y así ir creciendo en este mundo siempre hermoso, pero lleno de grandes obstáculos.

Aun en Estados Unidos, la mujer sigue siendo el más fuerte respaldo al hombre dentro de la casa, ya que además de trabajar está al frente de los oficios domésticos y el cuido de los niños, y a la vez, generando ideas e invenciones en pro de buscar mejores oportunidades que hagan prevalecer y desarrollar humana y materialmente a la familia.

Dentro de los temas que abordo en el programa sobresalen aquellos de mayor impacto, siendo entre estos de interés social, sobre ayudas estatales y federales, les expongo temas sensibles sobre cómo poder acceder a financiamiento de ayudas para pequeños negocios con información en todo lo concerniente a impuestos, contabilidad, finanzas, organización y asesoría estructural y organizacional de una empresa o negocio, por muy pequeño que sea. A fin de cuentas, en Latinoamérica una mujer con un tramo de tomates es una pequeña inversora, una negociante, como lo es un pequeño negocio de comidas rápidas en la Florida o en cualquier parte del mundo.

Siempre he sostenido que la misión de empoderar y ayudar a las distintas comunidades, creando oportunidades de negocios, a través de la enseñanza corporativa para el crecimiento local de nuestras ciudades. Es un deber moral y cívico ante las urgentes necesidades que nuestra sociedad demanda, y he ahí mi objetivo de que bajo esa perspectiva, enfoque mi apoyo hacia la mujer.  ¡Empoderate!

La autora es empresaria y emprendedora, escritora y activista social defensora de los Derechos Humanos. Estadounidense de origen nicaragüense.

Opinión mujeres archivo
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