Guadalupe Moraga Pérez, de 19 años, y su padrastro Ronald Aguilar Rojas, de 38, fueron declarados no culpables de los delitos de homicidio y homicidio en grado de tentativa, en perjuicio de Franklin Alberto Solís, de 17 años.
El fallo absolutorio a favor de Guadalupe Moraga y Ronald Aguilar fue emitido por el juez Quinto Distrito Penal de Juicio de Managua, Félix Salmerón.
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“Con las pruebas evacuadas no se logró acreditar que las personas acusadas sean las autoras de los delitos de homicidio y homicidio en grado de tentativa”, dice en su parte medular el fallo de no culpabilidad.
No llegaron testigos presenciales
Para que el encargado de impartir justicia absolviera a los acusados por el crimen acontecido la noche del 31 de julio durante la Vela del Barco de Santo Domingo, en el Gancho de Caminos, fue determinante la inasistencia al juicio de los tres testigos presenciales.
“Fue notorio el desinterés total de los testigos presenciales (tres) en ayudar al esclarecimiento de la verdad”, señala en su resolución el juez Félix Salmerón, al referirse a la incomparecencia de los mismos, a pesar que fueron citados varias veces.

En el juicio la Fiscalía aportó como pruebas los testimonios de los policías que hicieron los actos de investigación y el dictamen médico forense, pero todas son pruebas referenciales.
Cabe mencionar que la Corte Suprema de Justicia (CSJ) ha establecido en varias sentencias que los testimonios de testigos referenciales no son suficientes para establecer la culpabilidad de un acusado.
Hechos acusados
En la acusación presentada el pasado 4 de agosto del 2021, la Fiscalía aseguraba que Guadalupe Moraga tomó un punzón y se lo clavó a Franklin Solís arriba de la tetilla izquierda, perforándole el pulmón y el corazón.
A Ronald Aguilar el Ministerio Público le atribuyó el delito de homicidio en grado de tentativa, porque presuntamente le lanzó a la víctima varias estocadas con un punzón sin acertarle; mientras a su hijastra Guadalupe Moraga le atribuían el ilícito de homicidio.
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El hecho sangriento que terminó con la vida de Franklin Solís comenzó cuando la víctima pidió un trago de licor a Ronald Aguilar, quien vendía aguardiente de manera ambulante en un carretón de mano, junto con Guadalupe Moraga.
Aunque Aguilar aceptó darle el trago de licor al menor de edad, pasándole la botella de ron, acto seguido le reclamó diciéndole: “Vos me querés robar guaro”, para después darle un empujón, lo que desencadenó un pleito a golpes, estipulaba la Fiscalía en su acusación.