CONTENIDO EXCLUSIVO.
Verdugos
En las mazmorras de la cárcel conocida como el nuevo Chipote se están escribiendo páginas amargamente célebres de nuestra historia. No sé cómo se les llamará luego. Tal vez… ¿Los juicios del Chipote? Uno por uno los inocentes caminan desde su celda al cadalso, cargando en las espaldas sus sentencias, para ser ejecutados por un verdugo que hace las veces de juez. ¿Son jueces haciendo de verdugos o verdugos haciendo de jueces? Son verdugos. Así de simple, porque ninguno de ellos tiene la posibilidad de valorar las pruebas y dictar una sentencia diferente a la que le ordenaron desde El Carmen. Solo pueden ejecutar. Todos condenados. Es la orden.
Delitos
Si las sentencias fueran por lo menos francas, dirían algo más o menos así: Miguel Mendoza es culpable del delito de “periodismo”, ocho años de cárcel. Miguel Mora fue encontrado culpable de los delitos de “periodismo” e “intento de ser candidato presidencial”, trece años de cárcel. Dora María Téllez culpable de los delitos de “crítica al comandante”. Y así por el estilo. No lo digo en broma, si van a estar condenando a la gente por estos delitos, pues intégrenlos en el Código Penal y dejen de andar disfrazándolos con nombres que nada tienen que ver con lo que persiguen. Tienen los votos suficientes. Y no vengan a decir que es “descabellado” que en asuntos descabellados les ganan por mucho la ley de ciberdelitos, la de agentes extranjeros o la de traición a la patria, entre otras bellezas que se han despachado.
Cárceles
Imagínese qué clase de juicios son estos que ni siquiera se atrevieron a realizarlos con los mínimos requisitos que la ley manda: orales y públicos. Al contrario, buscaron cárceles para hacerlos escondidos. Ejecutar en la oscuridad. Sin familiares, sin público y, mucho menos, periodistas. Se trata del malhechor que sabe que lo suyo es el crimen y busca un callejón solitario, ropa oscura y capucha para realizar el asalto al inocente que se le cruce.
Aberraciones
Eso de juicios en las cárceles es tan aberrante que, según me explicaron abogados a quienes consulté, no hay antecedente en Nicaragua y posiblemente en el mundo de juicios así. Son la forma que tiene el régimen de decirnos a todos que estos ni son juicios ni quienes los ejecutan son jueces, porque ningún juez que se tenga algo de respeto aceptaría esa condición tan degradante. “En Derecho cada actor de justicia juega un rol y función según su naturaleza, el juez debe de permanecer neutro en su sede judicial. De lo contrario se compromete la imparcialidad, autonomía e independencia con que actúa”, explicaba un abogado. “En el caso de Nicaragua, tanto el Código Procesal Penal, como la Ley Orgánica del poder judicial son claros en señalar dónde imparte justicia el juez, y la excepcionalidad de celebrar un juicio fuera de este recinto está condicionada por razones humanitarias. Por ejemplo, enfermedades y las audiencias en hospitales”.
Condenados
Del otro lado están los condenados. Los mejores hombres y mujeres de Nicaragua están en esas mazmorras del régimen. Todo mi respeto para ellos. Ninguno se ha quebrado, pese a la crueldad con que el régimen los ha tratado. Son la otra cara de la moneda. Si del otro lado solo hay oscuridad, iniquidad, mentiras y crueldad, en el banquillo de los acusados está la verdad, la luz y el coraje. Es Nicaragua la acusada. Miren qué contradicción. Si las investigaciones o juicios sirven para mostrar lo que oculta el acusado y así demostrar sus delitos, en estos casos las actuaciones por las que acusan a los imputados son públicas —chat, post y entrevistas— y, al contrario, las investigaciones y los juicios son ocultos, los hacen a escondidas. Entonces, ¿dónde están los malhechores? Así como vestir el uniforme azul de preso, llegar esposados y permanecer aislados en las celdas no hace delincuentes a estos ciudadanos, tampoco la toga, el mazo, el uniforme, las armas y las llaves de las celdas los hace jueces a ellos.
Historia
Algún día se escribirá la historia completa. Tal vez algunos presos hagan sus memorias, otros novelen este episodio tragicómico de nuestra historia, y, quién sabe, hasta una serie podría salir en un tiempo. Será una historia de héroes y villanos. De inocentes y culpables. De delincuentes y víctimas. Y, créanme, si se cuenta bien esta historia, será muy distinta a la que dicen las sentencias. Porque al final, sí hay un juicio legítimo. No es ese que quieren montar en la cárcel. Es el juicio de la historia. Con todo lo que están haciendo y cómo lo están haciendo, ellos son los que están en el banquillo. Ellos son los juzgados. El mundo entero los observa. La historia los observa. Ni perdón ni olvido.
CONTENIDO EXCLUSIVO.