A la junta directiva de León se le ocurrió la genial idea que encontrarían en el mar lo que le hacía falta en el terreno de juego. Tomaron el sol, se tumbaron en la arena, se metieron al agua y luego se hicieron la selfie que “limpiaría” la imagen de un club dividido, lleno de rivalidades internas y con grupos de malas actitudes. Nada de eso les funcionó, el equipo siguió partiéndose a pedazos, mientras Dilmer Mejía realizaba una extraordinaria labor monticular, el bateo continuó “mojado” al producir una carrera y perder 4-1 ante el Tren del Norte, tras la debacle del relevo, en este caso del zurdo Oscar Rayo.
Willy García se convirtió en la figura de ese encuentro al batear un triple barre base que le dio vuelta al marcador en el séptimo episodio, empujando a Darwin Sevilla y Renato Morales para que luego Raúl Navarro ligara otro doble empujador. El mismo García se encargó de impulsar la última carrera en una noche pletórica de cuatro imparables en cinco turnos. Perdió Rayo el juego y Luis Sobarriba en relevo se hizo dueño del triunfo, tras una formidable actuación de Alexander Santana.
En la otra acera, los Gigantes de Rivas aplastaron 13-2 a los Tigres de Chinandega, su rival directo. La victoria tiene muchos mensajes, siendo uno de ellos la de un equipo casi invencible, destrozando al mejor brazo chinandegano como es Pedro Fernández, quien recibió cinco carreras y dos cuadrangulares. Chris Roberson, Luis Alen y Wuillians Vásquez se volaron la cerca, entretanto José Roca se hacía con el triunfo en relevo de 3.1 entradas, debido a que Leonardo Crawford solamente recorrió cuatro entradas para una carrera porque se le agotó el límite de lanzamientos decretados por su organización.
Con el triunfo ahora Rivas se encuentra solo en la cima con 4-1, seguidos por los Tigres y el Tren 3-2 y en el sótano, prácticamente eliminado León con 0-5.