Randall Aguinaga ha vivido una montaña rusa de grandes emociones en los últimos tres años. En 2018 sufrió una lesión que lo mantuvo fuera de las canchas por año y medio. En febrero de 2020 estaba en la convocatoria de la Azul y Blanco para enfrentar a Panamá en un amistoso, pero no pudo jugar por problemas en sus documentos, y el fin de semana quedó a un paso de ascender a la primera división de Costa Rica, tras coronarse con el Puntarenas FC en el Torneo de Apertura de la Liga de Ascenso.
Puede interesarte: Los millones de dólares que ofrece la FIFA seducen a la Fenifut para apoyar el Mundial cada dos años
«Hubo un tiempo en el que pensé retirarme, pero mi familia y Dios me dieron las fuerzas para seguir. Creo que valió la pena, este título tiene un gran significado para mí, es como un premio», señala Aguinaga, de 25 años, quien disputó la mayoría de los partidos y su buen rendimiento fue observado nuevamente por el cuerpo técnico de la Azul y Blanco. «Volver a la selección es lo que más deseo, para eso trabajo, mí sueño es representar a Nicaragua», apunta el portero nacido en San Carlos, Costa Rica, quien estuvo en tres microciclos en la era de Henry Duarte.

El actual torneo de Aguinaga, quien es hijo de la nicaragüense María del Socorro Guevara y el tico Javier Aguinaga, es el mejor de los últimos cuatro porque fue protagonista y decisivo. Los primeros dos partidos se los perdió por sanción y los otros dos por decisión técnica. En el siguiente duelo asumió la titularidad y se apoderó de ella por su grandes intervenciones destacando cuatro penaltis atajados, la mayor cantidad de cualquier arquero en la categoría. Los dos desafíos de la final se los perdió por un desgarro en el aductor. «Fue duro no poder estar en ese momento», recuerda.
La directiva de Puntarenas realizó unos ajustes en el contrato de Aguinaga para el próximo torneo. El acuerdo entre las dos partes era que harían mejores si el club quedaba campeón y él tenía un buen desempeño. Ambas situaciones se dieron y ahora el portero nicaragüense anhela conseguir el ascenso de un equipo emblemático de la primera división de Costa Rica y su convocatoria a la Azul y Blanco.