“Amanda, es que me siento deprimida, todo estaba bien y no sé qué me pasó”.
He estado escuchando esto por parte de mis pacientes, y es que todo a nuestro alrededor nos recuerda que es Navidad: los anuncios en la televisión, el amigo secreto en nuestros trabajos, las personas que se emocionan y se visten navideño, las posibles vacaciones que tengamos, los eventos a los que nos invitan; todo esto nos muestra, y también nosotros asociamos, que es momento de compartir, de estar feliz y en familia, con una gran sonrisa y mucha energía. Pero, ¿qué pasa con quienes no sienten esta felicidad de compartir con otros o estar en actividades sociales y familiares?
Las consultas de psicoterapia incrementan en Navidad porque las personas empeoran o inician a sentirse desbordadas, algunos llegan de emergencia porque sienten tristeza, melancolía y soledad. La Navidad nos mueve recuerdos de infancia, recordemos que diciembre supone ser un mes mágico y colorido para los y las niñas. Asociamos, mientras vamos creciendo, si la Navidad es algo alegre, llena de amor y atención, o es una temporada para recordar que lo que quisimos tener nunca lo tuvimos, por ejemplo, la mirada de nuestros padres puestas en nosotros. El cerebro tiene una fascinante manera de regresarnos a estados mentales pasados, que nos pueden evocar sentimientos placenteros o displacenteros.
Antes que iniciemos a hablar sobre el tema, yo le quiero preguntar: para usted, ¿Qué es estar deprimido? ¿Cómo se siente estar deprimido? ¿Qué hace cuando se siente así? ¿O qué deja de hacer? ¿Cuáles son sus indicativos para considerar que realmente está deprimido? Escucho que muy fácilmente las personas se autodiagnostican o alguien en la calle o un conocido dice “¡Es que seguro tenés depresión!, eso es lo que te pasa” y vamos a san Google y leemos lo qué es estar deprimido y de inmediato decimos “¡eso es lo que yo tengo!”
Existen diferentes maneras de ponerle nombre a este bajón de ánimo que sentimos en Navidad, es conocida como depresión navideña, depresión decembrina, depresión estacional, trastorno afectivo estacional y todas estas no suponen un trastorno mental como tal, sin embargo, da respuesta a la melancolía que millones de personas en el mundo experimentan cuando estamos en épocas navideñas.
En lo personal, prefiero llamarle melancolía navideña, de hecho, la melancolía o la añoranza es lo que más se experimenta en estos episodios. Y es que, aunque se presenten síntomas iguales a la depresión, al pasar unos días o semanas después de diciembre, las personas empiezan mejorar su estado de ánimo; lo que es diferente a una depresión como trastorno, que muchas veces se pasan semanas o meses en el mismo estado depresivo y puede requerirse la ayuda de algún antidepresivo o estabilizador del ánimo.
¿Y cómo es esto de sentirse melancólico en Navidad?
La Navidad supone una elevación en nuestro estado de ánimo, energía y sociabilidad, a muchos les llena de ilusión estas celebridades, pero existen muchos otros más que su estado de ánimo decae, empiezan a sentirse negativos con respecto a que ya estamos en diciembre, se sienten más irritados, se incrementa el consumo de alcohol y drogas, desean que el mes ya acabe porque no se sienten bien durante todo diciembre, les pone ansioso tener que asistir a reuniones sociales, llantos sin justificación, pensamientos repetitivos que pueden ocasionar insomnio, melancolía, añoranza y anhelo, por mencionar algunas.
Además de eso, estamos finalizando el año y muchos queremos evaluar cuáles han sido nuestros logros académicos o laborales, si logré bajar las libras que quería, si pude ahorrar dinero o aplicar a esa beca que tanto anhelo; nos pone en un momento de introspección en el que algunos obtienen buenos resultados tras sus reflexiones de crecimiento personal, pero… otros se dan cuenta que no han logrado muchas cosas que tenían en mente, o han subido de peso, no tienen trabajo, se sienten insatisfechos, terminaron una relación o están solos en un nuevo país, y vienen los pensamientos de autoreproche, de sentirse inútil, incapaz e insuficiente.
Y aunque la melancolía navideña no sea un trastorno psicológico per sé, es importante ponerle atención si es algo que te ha venido sucediendo en los últimos años, si es algo que no comprendrés porque te sucede y hace que la Navidad represente para vos estrés, cansancio y hasta una tortura de vivir, es necesario que busqués ayuda de un o una psicoterapeuta para poder trabajar en tus pensamientos, emociones, y revisar tu historia con la Navidad para dar respuestas a lo que experimentás actualmente. Merecés tener una Navidad con un nuevo significado que te permita vivir tu vida con placer y tranquilidad.
Si les sugiero a todos en general, que hagan los que les nace, que no estamos obligados a socializar o asistir a reuniones familiares sino es algo que queremos, que te cuidés a vos mismo y que te preguntés ¿Cómo puedo hacer para que esto sea más ligero para mí? ¿De qué manera puedo cuidarme en estas épocas? ¿A quiénes necesito a mi alrededor y a quienes no? Es un asunto de autocuido consciente. Si las cosas están jodidas, hagamos que sean menos jodidas para nosotros.
Sé consciente que lo que estás sintiendo ahorita, no es algo que vas a sentir por siempre. Que siendo adultos también podemos decidir qué queremos hacer y por qué queremos hacer eso, es importante que ubiquemos nuestro lugar seguro y que podamos tener una red de apoyo para poder hablar sobre nuestros sentimientos. Interiorizar que tengo derecho a decir NO, aunque otras personas quieran mi presencia también es una manera de auto cuidarse.
Les mando mucho amor a todos y todas, les deseo que puedan ir escogiendo sabiamente las mejores estrategias para cuidarse y que hagan únicamente lo que realmente desean. Recuerden que pueden seguirme en mis redes sociales como @telocuentamanda y si quisieran escucharme en podcast, lo pueden hacer por @CadaLocaConSuTema. ¡Hasta pronto, le mando abrazos!