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La mayoría silenciosa

La mayoría de las personas no se expresan en los medios de comunicación; solo comparten temas personales y familiares con sus amistades en las redes; y en sus eventos sociales no hablan de política. Sus intereses y prioridades son la economía familiar, su  bienestar personal y el de sus familias. Los jóvenes conversan sobre sus estudios y diversiones; los adultos sobre sus negocios o su trabajo. Planifican cómo disfrutar el fin de semana o dónde irán en sus vacaciones. Si hay segundos temas que les ocupe, serán la salud o los juegos de su equipo. Así son la mayoría de las personas en todo el mundo; en Francia, Malasia, Egipto, Estados Unidos, Uruguay o Nicaragua. Constituyen la mayoría de la población. Forman “la mayoría silenciosa”.  

A veces asumimos que la mayoría silenciosa tiene como prioritarios los mismos intereses y preocupaciones nuestras. O que comparten la opinión de quienes “se oyen más” destacando algunos temas abundantemente en las redes sociales, generalmente políticos. No es así. Los intereses y prioridades de quienes “se oyen más” no coinciden necesariamente con los de quienes no acostumbran expresarse porque son, precisamente, una mayoría silenciosa. 

Hay países donde los temas políticos —por diferentes razones— tienen más relevancia que otros, y la mayoría silenciosa tiende a prestarles mayor atención y a expresar alguna opinión al respecto. Pero, se trata generalmente de sucesos trascendentales y excepcionales. “Momentos picos” que motivan su atención, la que luego va disminuyendo hasta perder la relevancia que tuvo inicialmente. El tema no se olvida, pero deja de ser prioritario o determinante en sus vidas. Los asuntos políticos realmente no se asumen prioritariamente casi nunca en casi ningún país; aunque de manera temporal se vuelvan prioritarios en algunas ocasiones y durante un tiempo, no permanentemente. 

Es la economía personal y familiar la que siempre ha estado en primer lugar en la historia de la humanidad. Las personas se interesan más por su bienestar personal y el de su familia que por cualquier otra cosa, y por eso le interesan, más que todo, los aspectos económicos que directamente los afecten. Aunque la economía no se puede separar de la política y más bien está ligada estrechamente a ella, la mayoría no lo ve así. No vinculan la problemática política con su situación económica inmediata. ¿Deberían hacerlo? Algunos sí lo hacen, entre los de mayor nivel de educación (no todos, pero sí algunos). También entre las personas más concientizadas y comprometidas con algunas causas. Pero no son la mayoría. ¿Se debe censurar a la mayoría silenciosa por preocuparse más de las necesidades económicas básicas y por el bienestar y disfrute de la vida para cada cual y su familia, por encima de la problemática política? ¡Es difícil responder esta pregunta!

El poco interés político en el mundo se nota en las elecciones presidenciales, parlamentarias, de autoridades locales, etc. La media de abstención mundial en diferentes tipos de elecciones, en números redondos, es del 50%. En España la abstención ronda el 30%, en Costa Rica el 40%, en Estados unidos el 50%, en Chile el 60%. Sobre lo que interesa y preocupa a los nicaragüenses, las encuestas de CID-Gallup durante 2020 y 2021, dan resultados similares a las de otras encuestas en diferentes países del mundo. El tema político resulta de significativa importancia solo para un 20 a 30% de la población, siendo el bienestar económico personal y familiar, junto con la seguridad y la salud, la principal preocupación para el 70 a 80.

La mayoría silenciosa —en todas partes— prioriza la paz y tranquilidad que les dé seguridad, salud, empleo, y principalmente bienestar económico por sobre todas las cosas. Ven los conflictos políticos como amenazas para su bienestar personal y familiar; y ven con simpatía todo lo que los evite o resuelva. Es una realidad social que existe y que no puede ignorarse.  

El autor es abogado y comentarista de temas políticos y religiosos

www.adolfomirandasaenz.blogspot.com

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