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Desde que las instalaciones de LA PRENSA fueron tomadas y nuestro gerente general, Juan Lorenzo Holmann, fue detenido. ¡LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD!

La corrupción no es alternativa, es parte de la dictadura

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Corrupción

No pocas veces me he encontrado con amigos extranjeros que, ante los continuados escándalos de corrupción que estallan en sus países, se quejan: “No, esto está muy mal, muy mal”. Y en realidad está mal. Que un alcalde haga negocios con las obras públicas que le toca administrar está mal. Que un presidente evada impuestos está mal. Pero no puedo evitar esa sonrisita de desconsuelo que se le aparece a uno cuando piensa: “Ya quisiéramos nosotros que esos fueran los problemas de Nicaragua”. Es el clásico ejemplo del hombre que se queja por sus zapatos ante otro que no tiene piernas.

Pecado

Aquí es donde posiblemente vayan a aparecer aquellos que siempre atribuyen la llegada al poder de Daniel Ortega a los escándalos de corrupción que se expusieron en los periódicos y a quienes, en espacios como este, reclamábamos por el uso transparente de los fondos públicos. El razonamiento es un tanto primitivo: si no se hubiese desprestigiado la figura de Arnoldo Alemán, Byron Jerez, o el mismo PLC en esos escándalos que llenaron tantas páginas de periódicos, el voto antisandinista no se hubiera dividido, ni Alemán ni Jerez habrían llegado a la cárcel y por lo tanto no hubiesen tenido que entregarle las llaves del poder a Ortega. O sea, en el escándalo, según ellos, estuvo el pecado.

Rehén político

Claro, si se compara el gobierno de Arnoldo Alemán con el de Daniel Ortega, Alemán le gana por goleada, sin que eso signifique que fue un buen gobierno. Alemán fue corrupto. Se le acusó de hechos de corrupción muy graves, pero lamentablemente su juicio estuvo determinado por los intereses políticos de quien tenía las llaves de la cárcel: Daniel Ortega. Sin embargo, que su juicio se haya politizado, no lo hace inocente. Al contrario, las ganancias políticas que sacó Ortega ponen en duda la inocencia que determinó la Corte Suprema el 16 de enero de 2009, en una jugada de “dando y dando” entre el PLC y el Frente Sandinista. La corrupción abrió camino a la dictadura.

Contraloría

¿Cuándo fue el último caso de corrupción que denunció la Contraloría? ¿Cuántos funcionarios de gobierno están presos o enjuiciados por casos de corrupción? ¿Tiene capacidad la Contraloría de investigar a Daniel Ortega? ¿Podría esta Fiscalía abrirle un proceso por corrupción u otro de los muchos delitos que ha cometido? Todos sabemos las respuestas. Así que, cuando los simpatizantes del régimen descalifican a los gobiernos neoliberales de Alemán, Bolaños e inclusive doña Violeta como corruptos por los escándalos que se conocieron, están dejando de ver que en este gobierno de Ortega la corrupción es mucho mayor, tanto que hasta las instituciones que están obligadas a combatirla se han coludido con ella, y por eso es que no hay escándalos estallando en juzgados o medios periodísticos.

De peor en peor

La corrupción es mala para cualquier país. Pero es peor cuando hay corrupción con impunidad como sucede en Nicaragua. Y mucho peor, cuando además de corrupción el gobierno mata, encarcela y exilia a los ciudadanos que piensan diferente. Y todavía peor cuando el régimen que hace eso, cierra toda posibilidad electoral para que los ciudadanos inconformes puedan quitarlos del poder por medio de votos. Entonces, lo que tenemos en Nicaragua es un gobierno corrupto, impune, que mata, encarcela y exilia, y que está decidido mantenerse en el poder para siempre. La corrupción de Alemán y otros nunca fue una alternativa a la dictadura de Ortega. No es que se tenía que escoger entre una y otra. No. La corrupción fue el origen.

Espejo

En nuestro espejo se deberían ver otros países. La corrupción no es lo peor. Es peor la corrupción con impunidad. Y peor cuando se usa la corrupción para sacar ventajas políticas, convirtiendo los escándalos de corrupción en una operación política una vez que llegan a los juzgados. Los populistas usan el combate a la corrupción para encantar a los legítimamente asqueados por esa práctica, pero una vez en el poder, usan la justicia como arma política para establecer sus dictaduras.

Impunidad

Así que cuando esos amigos extranjeros se quejan de la corrupción que estallan en sus países, yo les digo que tienen la bendición que se ventilen en los medios y se procesen en los juzgados. Ya quisiéramos en Nicaragua estar en ese punto. En toda sociedad aparecen funcionarios corruptos. El peligro es que no sean investigados, procesados y que queden en impunidad. Un policía puede matar, por accidente o intención, y debe pagar por ello. Lo grave es llegar al punto en el que estamos en Nicaragua donde campea la corrupción sin que nadie la castigue, y el régimen mata a las personas sin que nadie caiga preso.

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