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Andres Iniesta, Lionel Messi y Xavi. LAPRENSA/ARCHIVO

La historia del Balón de Oro que Lionel Messi nunca debió ganar

Ya nadie discute de aquel Balón de Oro en 1974 cuando Johan Cruyff venció por 11 votos a Franz Beckenbauer, aún cuando el alemán se había consagrado campeón del mundo sobre la Naranja Mecánica o cuando en 2003 Pavel Nedved lo consiguió sobre un gran año de Henry, o la infamia de Cannavaro en 2006

El tiempo ocasionalmente es amigo de las injusticias. Recientemente Lionel Messi subió a la tarima en Francia para recibir su séptimo Balón de Oro. El argentino con su carisma impropio de una leyenda de su tamaño lo primero que hizo fue “matar” la discusión sobre si lo merecía o no. “Lewandowski mereció haber ganado el Balón de Oro el año pasado”, con esa frase se echó a la bolsa a miles de detractores.

Ya nadie discute de aquel Balón de Oro en 1974 cuando Johan Cruyff venció por 11 votos a Franz Beckenbauer, aún cuando el alemán se había consagrado campeón del mundo sobre la Naranja Mecánica o cuando en 2003 Pavel Nedved lo consiguió sobre un gran año de Henry, o la infamia de Cannavaro en 2006. El polvo va ocultando esas historias, las discusiones se vuelven cada vez menores a pesar del escándalo que significaron en su momento.

Messi no se escapa de títulos inmerecidos. No es para nada culpable. En 2010 recibió su segundo Balón de Oro de forma consecutiva, agrandaba su leyenda, sin embargo, no lo merecía. No obstante, el argentino lo volvió a hacer: “No esperaba ganarlo hoy”, dijo el astro del futbol cuando recibió la condecoración. Ese año tenía a dos jugadores por encima de Messi, probablemente no eran mejores que el argentino, pero se extralimitaron y se mostraron como tal. Estamos hablando de Xavi e Iniesta.

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Ese año fue la unión de la FIFA con la revista France Football para la entrega del premio y no solo votaban los periodistas, sino también los entrenadores y capitanes de selecciones nacionales. Como en toda votación el carisma a veces se impone sobre la lógica. En ese 2010 el campeón de la Champions League había sido el Inter de Milán, dirigido por Mourinho y la Copa del Mundo le pertenecía a España. El peso de la Copa del Mundo era tan grande que el mejor jugador de esa competición tenía el camino de rosas para levantar el otro importante galardón, codiciado por todos los jugadores. Cannavaro lo hizo en 2006 con Italia y no hubo nadie capaz de contradecirlo.

Para Xavi e Iniesta no solo tenían el Mundial, sino al igual que Messi habían ganado la Liga y llegado hasta semifinales de Champions. Entre los grandes analistas hablaban que solo Sneijder sería capaz de vencer a uno de los dos. El jugador holandés se había coronado en Champions con el Inter y terminó como subcampeón del mundo. No hubo tal discusión, Messi ganó con el 22 por ciento, a pesar de haber caído en cuartos de final del Mundial contra Alemania ante un humillante 4-0. Iniesta obtuvo el 17 por ciento de los votos y Xavi 16, Sneijder ni entró en el top 3.

Si solo hubiesen contados los votos del periodismo el ganador hubiese sido el jugador holandés (293 puntos), el segundo Iniesta (226) y tercero Xavi (229), mientras que Messi hubiese quedado relegado a la cuarta posición.

Aunque el tiempo borrará las huellas del atraco, los pocos que lo recuerden mantendrán ese año como el Balón de Oro que Messi nunca debió ganar.

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