La victoria del presidente Daniel Ortega en las elecciones de Nicaragua ha sido ampliamente criticada por la comunidad internacional por no ser libre ni justa, lo que genera incertidumbre en dos aspectos.
El primero es el riesgo de sanciones de Estados Unidos que disminuyan el flujo de crédito que recibe Nicaragua de bancos multilaterales, lo cual complicaría la posición de liquidez externa del país, debido a que las opciones de financiamiento son cada vez más escasas.
El segundo es la reacción de la comunidad empresarial local ante la situación política y el efecto que podría tener en la actividad económica y, sobre todo, en las perspectivas de crecimiento de mediano plazo.
Estos riesgos tendrán un impacto en el perfil crediticio de Nicaragua, y podrían debilitar los beneficios de las medidas de ajuste que fueron tomadas por las autoridades para atravesar los sucesivos shocks de 2018 y 2020.
El autor es vicepresidente senior Credit Officer de Moody’s Investors Service.