Alexis Argüello enfrentó dos veces a Aaron Pryor. LAPRENSA/ARCHIVO

Se revela 39 años después lo que contenía la botella que cambió la historia entre Alexis Argüello y Aaron Pryor

Aquel 12 de noviembre de 1982 marcó el final de la carrera del más grande ídolo del boxeo nicaragüense: Alexis Argüello. Esa noche en el Orange Bowl de Miami, el Flaco Explosivo asistía a su cita con la historia contra Aaron Pryor

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Aquel 12 de noviembre de 1982 marcó el final de la carrera del más grande ídolo del boxeo nicaragüense: Alexis Argüello. Esa noche en el Orange Bowl de Miami, el Flaco Explosivo asistía a su cita con la historia contra Aaron Pryor, debido a que buscaba coronarse en cuatro diferentes categorías, algo que hasta ese momento nadie había conseguido. Argüello eligió a Pryor porque era el rival de mayor envergadura de la división de las 140 libras y también porque representaba más dinero en la bolsa. Cuando parecía que el Flaco noquearía a Pryor y tomaba el control de los mejores golpes de poder y lastimaba a su oponente, apareció la famosa botella en la esquina del estadounidense.

Al finalizar el décimo tercer asalto, Pryor se dirigió a su esquina donde Carlos “Panamá” Lewis, muy exhausto, hecho un zombi sobre el cuadrilátero. El entrenador panameño dice claramente: “Dame de la otra botella, de esa no, de la que mezclé” y es curiosamente ahí, esa misteriosa “agua” lo que revive al norteamericano y sale con una determinación implacable para ponerle fin al sueño de Argüello. Esas palabras del adiestrador de Pryor marcaron el combate, convirtiéndolo en polémica y más todavía, cuando al finalizar la pelea a Halcón —como era conocido el campeón de la división—, no le hicieron pruebas antidrogas.

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A Panamá Lewis lo conocían como un entrenador muy tramposo, dispuesto a ir más allá del límite de lo legal con tal de ganar los combates. Uno de sus pupilos, el boricua Luis Resto, quien saltó a la palestra mediática al destruir la vida de Billy Collins, un joven prospecto a quien Resto arruinó su carrera por usar yeso en los guantes en ese enfrentamiento, siendo Lewis el entrenador, habló sobre la infame botella de aquel 1982 en Miami.

“Esa botella tenía un material que usan los hospitales o se consigue en las farmacias, se mezcla con el agua y se revuelve, lo ingieres y wow, también se pone medicamento para el asma en el agua, cuando decías que no más porque estabas cansado te daba eso”, señala Resto, quien admitió haber tomado esa sustancia de su entrenador. “Él colocaba aquello en el agua, entre cuatro o cinco píldoras que disolvía con algo color azul que daba energía, lo congelaba y así funcionaba”, confesó el peleador nacido en Puerto Rico, pero desarrollado en Nueva York.

Asimismo, Resto reveló otro de los trucos que le enseñaba Lewis: “Golpear con el codo en el rostro para frenar al oponente cuando viene hacia ti, también cambiar la guardia para chocar tus rodillas con sus piernas, eso era parte del entrenamiento”, explicó.

Aunque Argüello no se retiró tras esa derrota, marcó el final de su carrera, más adelante señaló que había hecho todo lo humanamente posible para conseguir un triunfo que le fue arrebatado. A pesar de la derrota, esa pelea se recuerda como una de las mejores de la historia del pugilismo mundial. Para los nicaragüenses es la más dolorosa.

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