Decidir es un arte que implica riesgos y ganancias. Siempre estamos tomando decisiones, desde asuntos tan pequeños como “qué voy a comer”, hasta aquellas decisiones como “con quién deseo compartir mi vida”. Todo lo que decidimos suma y construye nuestro destino.
Las decisiones nos llevan a vivir como vivimos, por ello debemos ser conscientes de su importancia y de cómo hacerlo de la manera más acertada e intuitiva. Te comparto algunas recomendaciones a considerar a la hora de decidir:
1. Tomate el tiempo necesario para decidir. Evitá sentirte presionado, aunque no siempre el tiempo más largo nos lleva a la decisión correcta. No decidás a la ligera ni sintiéndote inseguro.
2. Explorá todas las opciones. Siempre hay muchas opciones, no solo dos o tres. Hablá con otras personas, escuchá opiniones diferentes, tomá en cuenta todas las posibilidades.
3. Hacé una lista de los criterios que son importantes para decidir y compará entre las opciones. Por ejemplo, si vas a alquilar/comprar una casa, preguntate: ¿qué es importante para mí?, ¿la ubicación, la seguridad, la infraestructura? Dale una calificación a cada criterio y compará la calificación de las diferentes casas entre sí. Puede ser que la decisión correcta implique pérdidas, sacrificios y aún así es la acertada.
4. Realizá una lista de riesgos o desventajas por cada opción. Evaluá qué estás dispuesto a tolerar y qué no. Puede ocurrir que la decisión correcta implique algo de incomodidad.
5. Vigilá desde qué espacio decidís. A veces decidimos desde la ira, el miedo o el qué dirán. Buscá la ecuanimidad y objetividad. No decidás bajo la emoción o la euforia del momento, tampoco decidás enojado o triste ya que podrías arrepentirte.
6. Procurá encontrar las respuestas en tu interior. Todas las respuestas están adentro, confiá en tu sabiduría. Preguntate: ¿qué dice mi razón?, ¿qué dice mi corazón?, ¿qué dice mi cuerpo?, ¿qué dice mi intuición? Estos son nuestros cuatro canales receptores de información ¡escuchalos!
7. Considerá y reflexioná acerca de las consecuencias de tus decisiones. Preguntate cómo te sentirás y cómo se sentirán los otros con lo que decidás. Visualizá y tratá de sentir tu vida con esa decisión ya tomada al corto, mediano y largo plazo. Tu decisión idealmente debería darte paz interior.
8. Considerá tu propósito de vida al decidir. Procurá cuestionarte: ¿Es esto coherente con mi plan de vida?, ¿cómo esto me acerca a mi propósito de vida?, ¿cómo se alinea esta decisión a mis valores?
No dejés que nadie decida en tu lugar. Date el tiempo y el espacio para decidir y, sea lo que sea que llegués a decidir, hacete responsable de ello y de lo que traiga consigo. ¡Éxito con tus decisiones!
Autora y conferencista
www.nadiavado.com