Aunque el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo congeló temporalmente el precio del gas licuado de petróleo, a 15 día de que se realicen las elecciones generales de Nicaragua, el costo de ese producto de alto consumo en las familias nicaragüenses sigue estando elevado.
El pasado 23 de octubre, el ministro de Energía y Minas, Salvador Mansell, afirmó que el régimen Ortega Murillo decidió no aplicar el alza que se esperaba para esta semana en los precios de los combustibles y del gas, con el propósito de “proteger la economía de las familias nicaragüenses”. Agregó que el precio no subirá pese a las alzas que se están registrando en el crudo a nivel internacional, lo que “beneficiará a las familias nicaragüenses y a la economía de nuestro país”.
Lea también: Tanque de gas licuado de 25 libras ha subido 135 córdobas en un año
Más de 500 córdobas
Datos del Instituto Nicaragüense de Energía (INE) revelan que el gas butano, usado en la mayoría de los hogares del país para cocinar, ha mantenido una tendencia alcista en lo que va de 2021.
Así es que cuando el régimen decidió congelar el precio, el del tanque de 25 libras, el más utilizado por los nicaragüenses, ya había llegado a 457.25 córdobas, 54.6 por ciento más que en la última semana de diciembre de 2020, cuando se cotizaba en 295.75 córdobas.
Ese precio corresponde a Managua. En el interior del país el aumento es mayor. Por ejemplo, en Puerto Cabezas el precio del gas butano ronda los 529.75 córdobas, ubicándose como el más caro en territorio nacional. En Bluefields, el mismo tanque cuesta 510.75 córdobas y en San Carlos, 491.75 córdobas.
Por otro lado, el cilindro de gas de 100 libras actualmente se cotiza en 2,102.75 córdobas, es decir, registra un incremento de 54.5 por ciento con relación a diciembre, cuando se requerían 1,360.50 córdobas para solventar este gasto.

Mientras tanto, la presentación de 10 libras se está vendiendo en 188.50 córdobas, frente a los 123.75 córdobas reflejados en la última semana de diciembre de 2020. Eso equivale a una diferencia de 52.3 por ciento.
Es decir que, desde finales de diciembre hasta la fecha, el tanque de 25 libras ha subido 161.5 córdobas; el de cien libras, que es de uso más industrial, acumula un alza de 742.25 córdobas, y el pequeño, de 10 libras, ha incrementado 64.75 córdobas.
“La presentación en cilindro de 100 libras incluye IVA; los cilindros de 25 y 10 libras están exentos. Los precios incluyen el costo de transporte a cada cabecera departamental”, se lee en el comunicado.
Le puede interesar: Gobierno suspende alza de precios en gasolinas, diésel y gas butano
Los actuales precios superan los niveles vistos en 2008, cuando el crudo llegó a superar los 100 dólares por barril. Hasta finales de octubre de ese año, el tanque de 25 libras se cotizaba en 216.75 córdobas, el de 100 libras se comercializaba en 996.50 córdobas y el de 10 libras rondaba los 86.75 córdobas.
Tendencia alcista golpea bolsillo de los nicaragüenses
Marvin Pomares, presidente del Instituto Nacional de Defensa del Consumidor (Indec), comentó recientemente a LA PRENSA que los nicaragüenses continúan presentando sus quejas por los exorbitantes precios del gas licuado de petróleo. También comentó que esta situación encarece el costo de la canasta básica, que actualmente se cotiza en 15,324.76 córdobas, según datos del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide).
Además, informó que los panaderos han denunciado afectaciones derivadas de los altos precios de los cilindros de gas licuado que utilizan durante sus jornadas laborales: «Se están quejando porque el costo del tanque va para arriba”, mencionó en su momento.
Lea además: Régimen de Ortega tiene dinero para estabilizar precio de gas butano, como Bukele en El Salvador
Por otro lado, datos del Banco Central de Nicaragua (BCN) detallan que hasta agosto de este año hay un consumo de 1,072.7 barriles de gas licuado, un 7.08 por ciento más que en igual periodo de 2020, cuando la cifra se situó en 1,001.7 barriles. Es decir que, pese al fuerte encarecimiento de este producto, la demanda sigue creciendo en medio de la recuperación económica.
Hasta el año pasado, el Inide señaló que el 58.3 por ciento de la población en Nicaragua utilizaba gas butano para cocinar y el 39.4 por ciento leña.