«Es el jugador de los Yanquis», gritó emocionado un niño de ocho años al ver a Jonathan Loáisiga. La cara del muchacho de Las Sierritas de Santo Domingo cambió de color porque se trasladó a su infancia frente a un grupo de niños que empiezan a dar sus primeros pasos en el beisbol. «Trabajen mucho, sean disciplinados y también sus padres necesitan serlo para llevarlos a los juegos», les aconsejó Loáisiga durante el reconocimiento de la UAM por lograr la mejor temporada de la historia para un relevista nicaragüense en las Grandes Ligas. Loáisiga finalizó con nueve ganados y cuatro perdidos, cinco salvados, 2.17 en efectividad, 69 ponches en 70.2 entradas, tres jonrones permitidos, 16 bases por bolas, con un promedio de bateo en contra de .215.

Pasó más de una hora bajo el sol sin arrugar la cara. Se tomó fotos con cada uno de los niños y sus padres, y firmó autógrafos a los presentes. También atendió a la prensa deportiva para evaluar su reciente campaña y su futuro donde está proyectado a ser cerrador de los Yanquis, un puesto complicado que podría asumir en cualquier momento. «Estoy preparado para lo que sea la próxima temporada, he ganado mucha confianza y estoy disponible, como le dije a la organización, para lo que me pongan», asegura Loáisiga, quien no descarta incluso abrir juegos si le dan la pelota. «Uno nunca tiene que cerrar las puertas, pero si me pregunta el equipo cómo me siento mejor, elijo relevar, es mi opción número uno y como me siento más cómodo», explica.
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Descartó jugar en la Liga Profesional u otra liga invernal. Los Yanquis lo mandaron a descansar durante un mes y después contactarlos para ponerse de acuerdo con el plan de trabajo de la próxima temporada. Además aseguró que no lo inquieta la huelga de peloteros que se aproxima y las posibles repercusiones de eso en su arbitraje salarial. «Todo eso no lo manejo yo, sino mi representante, lo que manejo es la condición que pienso alcanzar. Voy a prepararme como si la temporada comienza en la fecha de siempre, él (el representante) se está encargando de lo demás, lo único que me dijo es que no vamos a tener prisa a la hora de firmar», indica Loáisiga, quien devengó 595,800 dólares en 2021 y podría ganar a 1 millón 750 mil dólares, de acuerdo con las proyecciones de los expertos.
El inesperado positivo de covid-19 y la lesión que lo alejó durante unos meses, se pensó que le pasarían factura, sin embargo logró regresar bien. «Fui fuerte mentalmente en esos momentos y no dejar de trabajar, es algo que uno aprende con la experiencia de tantas lesiones. Lo del covid lo tomé como un descanso para el abrazo porque venía trabajando bastante. El mes de lesión lo trabajé con los doctores, ellos me llevaban día a día revisando que fortaleciera bien para volver al ciento por ciento», señala el pícher capitalino.
Ponchar a dos bateadores de Boston con las bases llenas es el momento preferido de Loáisiga, junto a las veces que dominó a Vladimir Guerrero Jr. y Randy Arozarena. «Ellos fueron los rivales que más disfruté enfrentar porque son buenos peloteros y estar dominando a tan buenos peloteros en las Grandes Ligas es lo máximo para un pícher, de eso se trata nuestro trabajo», afirma el jugador de los Yanquis.
La confianza en sus lanzamientos y ponerse en ventaja ante los bateadores resultó decisivo en el buen rendimiento, asegura Loáisiga. «Hice muchos ajustes esta temporada, trabajé en mi físico para mantenerme el mayor tiempo saludable, también en mi mecánica de picheo, son pequeñas cosas que al final tienen su importancia a la hora de trabajar en cada juego», señala el lanzador de Las Sierritas de Santo Domingo, quien aspira para la próxima temporada alcanzar 80 o 85 entradas lanzadas y mejorar sus actuales registros.