Todos queremos la paz

En las últimas semanas, los nicaragüenses hemos escuchado un desborde de declaraciones en favor de la paz, todos quieren la paz, nuestros obispos desde sus púlpitos continuamente abogan por la paz, los evangélicos oran por la paz, los empresarios también han manifestado repetidamente que añoran la paz, los políticos no se quedan atrás y constantemente hacen alusiones a la necesidad de la paz. La encuestadora M&R para los que le crean, dicen que sus encuestas arrojan que el pueblo quiere la paz. Recientemente en un comunicado hecho público en varios medios de comunicación, los veteranos de guerra de la Resistencia Nicaragüense (FVGRN) también manifestaron estar dispuestos a participar en un genuino esfuerzo sin exclusiones que nos devuelva la paz.

La pregunta del millón es: ¿Si todos queremos la paz, por qué carajo no somos capaces de vivir en paz? Para tratar de responder a dicha pregunta, comparto con ustedes lo que dice el diccionario sobre el significado de la palabra paz. Define la paz como la situación o estado en que no hay guerra ni luchas entre dos o más personas o naciones. Puede hablarse de una paz social nos dice, cuando esta es producto del consenso o entendimiento tácito para el mantenimiento de unas buenas relaciones, mutuamente beneficiosas entre individuos de distintos niveles de una sociedad. La enciclopedia Wikipedia nos dice que: En el Derecho Internacional, el estado de paz es aquel en el que los conflictos internacionales se resuelven de forma no violenta, y particularmente se denomina “paz” al convenio o tratado, que pone fin a una guerra entre dos o más países.

En pocas palabras, podemos concluir que la paz en un país es el producto de relaciones mutuamente beneficiosas para todos los estamentos sociales que la componen, esto pasa necesariamente por el respeto a su contrato social (constitución) cualquier otra cosa que se escriba o exprese en favor de la paz es demagogia pura.

La otra pregunta que debemos hacernos, es: ¿Qué posibilidades reales existen de alcanzar la paz después del 7 del noviembre? Al igual que en mi artículo anterior en que ausculté la opinión de varios amigos, en esta ocasión volví a hacerlo y debo decirles que sus opiniones no pudieron ser más disímiles. Mi barbero dice que no hay ninguna posibilidad que en un futuro próximo podamos vivir en paz. Un amigo político de larga data, me dijo que íbamos a tener la misma paz que tuvieron los judíos en Egipto hasta que apareció Moisés. Al empresario que le pregunté, me vaticinó que si no éramos capaces de aportar todos a la paz, que nos preparáramos porque la íbamos a pasar bien feo. Traté de comunicarme con el joven a quien consulté la última vez, pero este ya no se encuentra en el país.

Mi opinión es que si queremos de verdad vivir en paz y progresar como nación, debemos comenzar por aceptar que, debido a los errores y falta de visión de una buena parte de nuestros políticos opositores y la falta de definición de la comunidad internacional, vamos a tener que tragarnos el sapo que arroje el resultado de las elecciones. Pero también el que resulte favorecido con el resultado, tendrá que tragarse su sapo, si es que quiere gobernar sin los sobresaltos que está afrontando el señor Nicolás Maduro en Venezuela.

El reto es enorme para todos, pero si no lo intentamos ahora estaremos condenando a nuestros hijos a vivir lo que nosotros hemos vivido, lo que sería más que injusto. Estoy consciente que existe el riesgo que haya quienes piensen en seguir haciendo más de lo mismo, pues hasta hoy les ha salido bien. Otros seguirán intransigentes esperando que otros resuelvan nuestros problemas. Personalmente considero que la paz la alcanzaremos si y solo si, todos sin excepciones, nos deshacemos de nuestros odios y nos comprometemos a retomar el camino de la democracia. Nicaragua lo merece.El autor es comentarista político.

Opinión
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