Educación que impacte en el desarrollo y la independencia

Los grandes rezagos sociales, económicos y ecológicos que presentan la casi totalidad de países centroamericanos nos colocan en el grupo de menor desarrollo en el continente, e decir, con mayores niveles de dependencia. Cuando las políticas y programas educativos centroamericanos superen la visión de asistencia social y se desarrollen para tener impacto en los grandes rezagos y problemas de nuestra región, comenzaremos a caminar por una vida independiente en desarrollo. Veamos cómo canalizar algunas oportunidades para trabajar colaborativamente entre países y como bloque centroamericano ante el mundo. Todas ellas requieren de una educación que forme para la vida, la ciudadana y el ejercicio técnico y profesional de calidad, contribuyendo significativamente a evitar migraciones expulsoras de capital humano.

Se trata de pasar de altos niveles de pobreza a sentar bases para un desarrollo con empleos y emprendimientos de calidad. Pasar de una producción y comercio agropecuario sin valor agregado, a un trabajo interconectado para producir más y con mejor tecnología, posicionando productos centroamericanos de calidad. De un medioambiente deteriorado a un destino ecológico sustentable regional que además oxigene el planeta. Completar el camino hacia un destino turístico regional con variadas ofertas (ambientales, de culturas vivas, playa y sol, aventuras).

De problemas en alimentación y desnutrición a ser una región colaborativa con mejor producción, disponibilidad y acceso al mercado de alimentos nutricionales, y sistemas educativos y de salud promoviendo sana alimentación. De una lucha fragmentada por país contra esta y otras pandemias, a una región educativa y solidaria, funcionando en equipo para producir localmente insumos y productos de salud, y gestionando apoyos como región. Del irrespeto a los derechos humanos por la violencia y abusos contra las minorías étnicas, la niñez, las mujeres y personas con diversas opciones sexuales, a una sociedad regional de profundo respeto y convivencia humana. Y de una ciudadanía apática a una consciente y comprometida con cambios comunitarios y sociales.

Para lograrlo es necesario crear un estado regional de educación. Diálogo para coordinar y articular la educación con las necesidades de los sectores nacionales y regionales. Un plan educativo regional para el desarrollo humano sostenible con indicadores de procesos y resultados como tasas de matrícula, repetición, abandono, empirismo docente o dominio de conocimientos; pero con un norte para medir indicadores de impactos en cambios sociales como empleos y emprendimientos de calidad, innovación, más y mejor producción, reducción del embarazo adolescente, la violencia y abusos en contra de las minorías, por ejemplo.

 Por espacio, solo mencionaré algunas prioridades para avanzar en estos escenarios:

 1. Un pacto social para una educación centroamericana para el desarrollo humano sostenible.

 2. Diálogo nacional y regional para coordinar y articular los sistemas educativos con los sectores del desarrollo: producción, ciencia, tecnología, salud, nutrición, turismo, medioambiente, cultura, arte, deportes, valores cívicos, de convivencia humana.

 3. Reforma educativa para desarrollar un perfil identitario del ser centroamericano; compartiendo y enriqueciendo entre países los planes y experiencias sobre competencias básicas, claves, técnicas y profesionales para el desarrollo regional.

 4. Redes regionales gubernamentales y de sociedad civil para expandir la lectura, escritura, matemática y conocimientos científicos básicos con estándares internacionales.

 5. Certificar centros educativos con estándares regionales en preescolar, primaria, secundaria, educación tecnológica y universidades; asimismo, centros de formación/capacitación docente y de investigación para el desarrollo centroamericano.

 6. Promover la vida productiva juvenil con programas de formación vocacional y orientación ocupacional, estimulando salidas de educación básica a educación técnica, el mundo laboral y educación superior, y políticas de movilidad académica, primer empleo y emprendimientos entre países.

 7. Coordinar con el sector privado procesos de certificación laboral nacional y centroamericana de jóvenes y adultos con experiencia laboral y educación incompleta.

 8. Estimular hacia estos propósitos la educación no formal de instituciones en salud, medioambiente, turismo, mipymes, instituciones agropecuarias, industriales, de formación ciudadana y derechos humanos; y un compromiso crítico de los medios de comunicación.

Caminar hacia un desarrollo humano sostenible es dar forma a una verdadera independencia centroamericana. Depende de cada uno de nosotros y una auténtica colaboración entre sectores y entre países. Para ello, una educación enfocada en las competencias, actitudes y valores que impulsen esos temas, es decisiva.

El autor es especialista en Educación y Desarrollo Humano.

Opinión educación independencia archivo
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