Columna de Dennis Martínez en el diario LA PRENSA

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La estocada de Boston a los Yanquis y la lección de Dave Robert

Cada vez que inician los playoffs me recorre una vibra por todo el cuerpo. Me trae mucha nostalgia y recuerdos que jamás se borrarán de mi memoria

Cada vez que inician los playoffs me recorre una vibra por todo el cuerpo. Me trae mucha nostalgia y recuerdos que jamás se borrarán de mi memoria. Y en estas series de Comodín que acaban de finalizar noté muchos detalles importantes para analizar y destacar, porque, aunque tenga 67 años, cuando enciendo el televisor sigo de cerca cada jugada como si estuviera en el campo, en cada picheo, cada movimiento y cada decisión.

Nadie es imprescindible

Boston jugó sin uno de sus mejores hombres como es JD Martínez. Hablamos de alguien con 99 impulsadas y 28 cuadrangulares, la columna vertebral en remolques del conjunto. Saltaron no solo siendo como equipo no favorito, sino que también con una usencia clave. Ahí todos pensaron que Boston se caería, además que no habían destacado en la temporada por un picheo sólido. No obstante, en esos momentos surgen los verdaderos equipos, esos que están preparados y poco a poco van fortaleciendo la mente de los jugadores con la filosofía que nadie es imprescindible. El cuerpo técnico jugó un papel clave en mantenerlos psicológicamente activos y luego vimos aparecer a Xander Bogaerts y a Kyle Schwarber descifrando a Gerrit Cole durante el desafío.

Se les fue el partido

Considero que la jugada que define el juego fue el out en home a Aaron Judge. Aquí hay varios factores a señalar: primero está el mal “corrin” de Judge por estar viendo la jugada. Aflojó en el impulso inicial del sprint, eso le terminó pasando factura al llegar al plato. No pude observar bien al coach de tercera, pero si hubiese estado más atento no le hubiera permitido lanzarse para el home. La jugada pasó de tener a dos corredores en posición anotadora con un out a dos outs y Stanton sobre las almohadillas. Ese out descabezó el inning que pudo ser vital para los del Bronx.

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Gran año de Loáisiga

Me sumo al entusiasmo que existe por el muchacho Jonathan Loáisiga. En este año demostrado una gran evolución y se ha convertido en figura del relevo de un equipo donde hay mucha presión encima. Vi a Loáisiga en ese partido final manejando bien el sinker y luciendo fenomenal con los dos ponches en el sexto, pero en el séptimo cayó en descontrol, más allá de eso que le puede pasar a cualquier lanzador, sigo sin entender por qué ha dejado de usar su piedra y su curva con frecuencia. Mientras más combine sus lanzamientos, más indescifrable se convertirá. Espero que el próximo año le den un rol aún más importante.

La decisión de Robert

Me impresionó cuando Dave Robert se llevó a Max Scherzer. Confieso que tenía mis dudas, no cualquier mánager toma esa decisión con su estrella después de un ponche. Luego le funcionó a cabalidad cada pieza colocada del bullpen. Robert dejó a un lado la emoción del “as” sobre el montículo y siguió su instinto. Se molestó Scherzer y lo entiendo porque hasta yo me hubiera incomodado que me sacaran en un juego así, sin embargo, el bullpen hizo la diferencia por la experiencia. Me recordó a la serie de 1979 contra Pittsburg. Nosotros éramos un buen equipo, pero ellos tenían más experiencia. Se impuso la veteranía.

Deportes Boston Yanquis de Nueva York archivo

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