Jaime Moreno atraviesa el momento de mayor estabilidad personal y deportiva en su carrera. El delantero se siente apreciado en el Diriangén —renovado hasta el 2023 con una cláusula de recesión de contrato por si aparece algún pretendiente en el futuro— donde está recuperando su mejor versión convirtiéndose en el referente ofensivo, marcando goles decisivos en cuartos de final y semifinal de la Copa Primera, después de vivir momentos polémicos como su expulsión en menos de 10 minutos, tras regresar de su contagio de covid-19, y otra por tirarle un zapato a un adversario.
«Se me señaló demasiado cuando tiré el zapato», analiza Moreno, consciente de que su comportamiento no es adecuado por lo que ofreció disculpas públicas en su momento. «Gracias a Dios pasamos, si no me arrancan la cabeza», dice el delantero, quien no entiende por qué recibió tantas críticas. «Sé que no estuvo bien de mi parte, pero, ¿cuántas expulsiones tengo por agresor en mi carrera? Hasta ahora. No muerdo a jugadores, no me lanzo en plancha, nunca juego con mala intención, sin embargo me trataron como si eso fuera parte de mi carrera», explica Moreno, expulsado ante Real Estelí en los cuartos de final de copa.
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Moreno indicó que su reacción fue un impulso del momento. El delantero del Diriangén señaló que saltó y se le salió el zapato. Pidió al árbitro Erick Lezama que parara el juego para ponérselo, pero le contestó que siguiera jugando. «Me grita Flavio Da Silva que dejara de discutir, y pienso ‘¿cómo voy a correr así?’, entonces me bloqueé, volteo y tuve esa manera de reaccionar, soy una persona con un temperamento fuerte y exploté así», señala el delantero, quien en semifinal marcó un doblete para dejar a los diriambinos un paso de la final de copa.
Después del juego se disculpó con el jugador del Real Estelí, Fabio Pirya, y hasta aseguró que estuvieron bromeando por lo que pasó. «No lo hicimos grande. Desde fuera la gente lo vio como algo fatal, sí estuvo mal, pero no soy un jugador violento. Incluso hubo gente que dijo: ‘Tenés que tener cabeza fría’. Me trataron como si tuviera problemas de ira y si fuera así, yo mismo, sin que nadie me lo dijera, iría al psicólogo. Me dominaron mis impulsos, es primera vez que me pasa, me sentía mal y las lágrimas se me salieron, pedí perdón a la afición y compañeros por eso. No lo vuelvo a hacer», dice Moreno, quien ahora se ha ganado la confianza de Flavio Da Silva saliendo de titularidad en los últimos dos juegos en la liga.
El delantero cree que si hace algo, por más pequeño que sea, se dimenciona porque ha sido etiquetado como el muchacho rebelde que denunció a la Fenifut por la falta de condiciones con los seleccionados en 2017, la forma injusta —asegura— que salió del Real Estelí y los últimos incidentes. «La gente me pregunta quién es mi psicólogo y ha sido Dios que me ha dado paciencia y serenidad para ser fuerte porque he escuchado cómo me difaman todo este tiempo», afirma Moreno, quien en sus momentos duros se ha refugiado en su novia y su familia. «Son los primeros en decirme cuando no estoy mal, son los que mejor me conocen por todo lo que he vivido», señala.