Reprimir las emociones muchas veces es parte de nuestra cultura. Por un lado, se han estigmatizado por género. Por ejemplo, socialmente no es bien visto que un hombre esté triste o llore, a como también a una mujer se le descalifica por estar enojada con adjetivos como histérica o amargada.
Por otro lado, desde niños se nos enseña a reprimirnos emocionalmente. Se le pide a un niño que no llore: “Hijo, no llorés, eso no es real”, sin embargo, lo que ellos sienten sí es real. De esta manera, desde temprana edad se aprende a negar lo que se siente hasta convertirnos en adultos que no sabemos lo que ocurre en nuestro interior o no lo expresamos por temor a ser juzgados.
Conectar con las emociones nos ayuda a desarrollar el autoconocimiento y por tanto la posibilidad de sanar. Asimismo, conectar con lo que sentimos nos permite soltar; ya que no puedo dejar ir lo que no sé que tengo atado.
Te comparto algunas herramientas para conectar mejor con lo que sentís:
1. Tomate pausas de silencio. Un tiempo a solas es oportuno. La desconexión se puede dar cuando estamos de prisa. Preguntate: ¿qué siento?, ¿a qué se debe que me sienta así?, ¿cuál será el origen de este sentir? Estamos automatizados a pensar, pero no a sentir; por eso decimos «¿qué piensas?», en lugar de decir «¿qué sientes?»
2. Procurá conversar con alguien. Cuando la persona expresa en voz alta lo que siente, se esclarecen más sus emociones y sentimientos.
3. Dale la bienvenida a lo que sintás. Procurá aceptar lo que sintás sin tratar de negarlo o rechazarlo. Evitá sentir vergüenza o frustración por tu sentir. Tomá conciencia de que todo lo que experimentamos es normal.
4. Desidentificate de lo que sentís, no somos nuestras emociones. Estas son como un huésped, que llegan y luego se retiran. Un error es pensar que somos eso que sentimos. Si experimentamos frecuentemente enojo, podríamos decir que somos amargados y eso hará que estemos constantemente rechazando este tipo de emociones.
5. Atrevete a sentir. Generalmente las personas tapan lo que siente, huyen de situaciones para protegerse. Alguna forma de evadir las emociones es a través de la comida, el licor, las drogas, exceso de trabajo y tecnología, compras innecesarias, entre otros.
No olvidés que las emociones no son buenas ni malas y que debemos recibirlas cuando lleguen. Todos deberíamos hacernos cargo de lo que sentimos y al mismo tiempo buscar mecanismos de liberación emocional como llorar, hablar, escribir o buscar ayuda profesional, si fuese necesario.
Autora y conferencista
www.nadiavado.com