Derek Jeter, Larry Walker y Ted Simmons, la promoción del 2020 entra al Salón de la Fama en 2021 LA PRENSA/Getty Images /AFP

Derek Jeter iluminará ahora el Salón de la Fama de las Grandes Ligas

"Siempre traté de asegurarme de que estuvieran orgulloso de mí, no por estadísticas, sino cómo jugaba el juego", dijo Jeter en su discurso

Derek Jeter, quien durante veinte años iluminó las Grandes Ligas con su envidiable instrumental físico, pero también con una personalidad magnética, estilo elegante y productividad constante, alumbrará ahora el Salón de la Fama de Cooperstown, donde fue exaltado este miércoles, junto a Larry Walker, Ted Simmons y el desaparecido Marvin Miller.

Jeter fue el catalizador de la última dinastía yanqui, que atrapó cuatro títulos de la Serie Mundial en cinco años (1996, 1998, 1999 y 2000), mientras agregaba uno más en 2009. Y a la vez, conseguía cifras espectaculares como batear .310 en su carrera o coleccionar 3,465 hits, con una gran presencia en los momentos decisivos de la franquicia neoyorquina.

Y a pesar de que se resaltó su impacto sobre el terreno, las jugadas que definieron su carrera y los logros obtenidos a través de dos décadas en el uniforme a rayas de los Yanquis, Jeter habló del respeto en su discurso de agradecimiento por estar en el Salón de la Fama, a cuya ceremonia llegaron invitados como Michael Jordan y Patrick Ewing.

“Recuerdo cuando conocí a Rachel Robinson (esposa de Jackie Robinson) en una cena en 1996 y a Hank Aaron durante el Juego de Estrellas de 1999. Quería que ellos se sintieran orgullosos de mi trabajo, no de las estadísticas, sino de cómo jugué el juego, de cómo me comporté y de cómo respeté a los que vinieron antes y después de mí”, dijo Jeter.

Jeter también agradeció a sus papás, quienes, dijo, le enseñaron el valor del trabajo duro y la paciencia. “Ambos me convencieron de que podría lograr cualquier cosa si me lo proponía. Me enseñaron a demostrarle a la gente que estaba equivocada. Hasta el día de hoy recuerdo cada vez que se dudaba de mí. Es algo que me impulsa incluso hoy».

A la vez agradeció a sus entrenadores, coaches y mánagers que tuvo a través de su carrera, en especial a Joe Torre, a quien llama “Mr. T”, quien confió plenamente en él y lo puso en el shortstop como titular en su primera temporada en 1996. De igual modo a sus compañeros como Mariano Rivera, Jorge Posada, Andy Pettitte y Bernie Williams.

La anécdota de Walker  

Larry Walker, quien a pesar de su talento masivo y las cifras destacadas que siempre logró, no pareció tomarse nunca su carrera muy en serio, fue un bateador de .313, 383 jonrones y 1,311 remolques a través de 17 temporadas, en las que también ganó siete Guantes de Oro, tres títulos de bateo y un premio al Jugador Más Valioso en la Liga Nacional.

“En una ocasión en mis inicios, corrí de primera base hacia tercera con un batazo al jardín derecho, pero mientras llegaba a tercera, el coach me instruyó que debía volver a la primera porque la bola había sido atrapada. Regresé a primera y vencí el tiro del jardinero, pero para mi sorpresa fui puesto out en la inicial”, contó Walker en su discurso.

El problema fue, reveló, que él no sabía que, en su carrera de regreso a la inicial, tenía que volver a tocar segunda y él se cruzó directamente desde tercera a primera. Así que la decisión del árbitro no cambió a pesar de su discusión. Pero el punto es que Walker se las arregló siempre para sonreír, incluso de él mismo, en su travesía por el juego.

Walker es el segundo canadiense en el Salón de la Fama de Grandes Ligas. El primero fue el lanzador Ferguson Jenkins, exaltado en 1991, tras una carrera de 19 temporadas que incluyó 284 victorias, 3,192 ponches y 49 lechadas, con tres Juegos de Estrellas y un premio Cy Young en 1971, cuando ganó 24 juegos, una de sus seis temporadas de 20 triunfos.

“Deseo compartir este honor con cada canadiense”, dijo Walker, “y espero que todos los niños de Canadá que tienen el sueño de jugar en las Grandes Ligas, el hecho de verme aquí hoy, les de otra razón para ir tras su sueño”, dijo el otrora portero de hockey sobre hielo, que fue firmado por 1,500 dólares por los Expos de Montreal en 1985.  

La paciencia de Simmons

Ted Simmons, uno de los receptores más ofensivos de su tiempo, ingresó al Salón de la Fama a través del Comité de la Era Moderna y no mediante la votación de los escritores, sin embargo, logró cifras respetables a través de una carrera de 21 años como jugador, que luego se extendió como gerente general, ejecutivo y scout.

“Hay muchos caminos hacia Cooperstown. Para unos es más rápido y para otros toma un poquito más tiempo, como a mí, pero yo no cambiaría nada”, dijo el bateador de .285, con 248 jonrones, 1,389 empujadas y cuatro viajes al Juego de Estrellas. Simmons terminó con promedio sobre .300 en siete ocasiones y con seis campañas de 20 cuadrangulares.

De igual modo agradeció a las personas que lo ayudaron y habló de la evolución que experimenta el beisbol, pero dijo que “eventualmente aparecerá otro George Brett que podrá batear .360, disparar 40 jonrones y empujar 160 carreras con .420 sobre las bases. Los bateadores comenzarán a derrotar las formaciones defensivas. El juego evoluciona», dijo.

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