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Después de dos intentos sin poder hacer el equipo de hockey sobre hielo en su comunidad de Maple Ridge, Columbia Británica, Canadá, Larry Walker no tuvo de otra que unirse a sus hermanos para jugar beisbol, poniéndole fin a sus aspiraciones de ser portero.
“En Canadá naces con un palo en la mano y unos patines en los pies”, dijo al Denver Post, el exjardinero de los Rockies, que entra este miércoles al Salón de la Fama. “Pero después de ser cortado dos veces (del hockey) entendí que eso no era para mí”, agregó.
Resultó tan bueno en el beisbol que fue invitado a unirse al equipo nacional de Canadá que participó en el Mundial Juvenil de Kindersley, Saskatchewan, en 1984 y tras el torneo, fue firmado por 1,500 dólares por el scout Bob Rogers de los Expos de Montreal.
A pesar de sus extraordinarios dotes atléticos, Walker batalló en su primer año (1985) con .223, dos jonrones y 12 impulsadas en 62 juegos. Pero al trabajar intensamente tras el final de la campaña, volvió en 1986 para tronar con .288, 33 jonrones y 90 remolques.
Debutó en las Grandes Ligas en 1989 y luego de un tímido promedio de .170, mejoró a .241 en 1990, con 19 cuadrangulares y 51 empujadas. Después saltó a .290 en 1991 y con .301 en 1992, registró la primera de diez temporadas sobre .300, en una carrera de 17 años.
Al final, Walker, considerado uno de los jugadores más completos de los últimos tiempos, se retiró con .313 de promedio, 383 jonrones, 1,311 empujadas y 2,160 hits. Fue a cinco Juegos de Estrellas, ganó tres campeonatos de bateo y siete Guantes de Oro.
Su temporada cumbre fue 1997, cuando ganó el premio al Jugador Más Valioso, al registrar .366, 49 toletazos y 130 remolques, jugando para los Rockies. Y a pesar de que se dijo que sus cifras subieron en Denver (por su altura), 29 de esos jonrones fueron como visitante.
Sus tres títulos de bateo los consiguió en 1998 (.363), 1999 (.379) y 2001 (.350). Walker le dio tan bien a la bola en Colorado como fuera de casa. Y hasta se dijo que le huía a Randy Johnson, pero en realidad le bateó .393 (28-11), lo que disipa todo cuestionamiento.
A Walker lo acompañarán en el ingreso a Cooperstown, Derek Jeter y el exreceptor Ted Simmons, uno de los cátcheres más ofensivos de su época. Resumió .285 en su carrera de 21 años, con 248 jonrones y 1,389 empujadas, 2,472 hits y 50.3 de WAR en su historial.
También ingresará al Salón de la Fama, de manera póstuma, Marvin Miller, beligerante exdirector ejecutivo de la Asociación de Peloteros de Grandes Ligas, que no solo modernizó el sindicato, sino que hizo que los jugadores recibieran lo que les corresponde de las ganancias del beisbol.
Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR
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