«Nunca en la historia se ha ganado o empatado en Guatemala y vamos a ir a competir para romper esa racha», esta frase de Juan Vita retrata la realidad futbolística de la Azul y Blanco en Centroamérica. El combinado nacional ha rasguñado en contadas ocasiones a sus adversarios regionales jugando en sus casas, donde se convierten en inalcanzables, sobre todo si se trata de los chapines, salvadoreños y costarricenses.
La Azul y Blanco jamás ha sacado un punto en la casa de esas tres selecciones y el técnico argentino ambiciona apuntarse su primer logro este miércoles (1:00 p.m.) en el estadio Pensativo de Antigua, Guatemala, donde jugará un combinado nacional por octava ocasión y en las siete anteriores fueron ganadas por los locales con resultados categóricos en su mayoría, a excepción del último (1-0) en febrero de 2021.
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El primer enfrentamiento entre ambos en Guatemala fue el clasificatorio del Norceca de 1967 ganado por los chapines 3-1. El autogol de Carlos Ochoa fue la primera celebración de la Azul y Blanco que solo ha podido marcar gol en cuatro ocasiones con César Rostrán en el amistoso (7-1) de 1992, Ezequiel Jérez en el partido de vuelta (2-1) de 1996 durante las eliminatorias Francia 1998 y la derrota 6-1 de 1997 con José María Bermúdez en la Copa Centroamericana. Todos fueron en el estadio Mateo Flores.
Tres derrotas en amistosos, una de eliminatoria mundialista, dos en Copa Centroamericana y otra en Norceca es el balance de Nicaragua ante Guatemala, que se convertirá en el rival que más veces (8) ha visitado, igualando a El Salvador y superando (7) a los ticos, quienes integran el triángulo de selecciones que la Azul y Blanco jamás ha sumado un punto en su historia en todas las competencias y que Juan Vita sueña con romper la racha.