Lo que se ha perdido en Afganistán

Hoy 31 de agosto termina el plazo que se dio el gobierno de Estados Unidos (EE. UU.) para evacuar de Afganistán a todo su personal militar y civil, al de los países que lo acompañaron en la ocupación de ese agreste país del Asia Meridional, y a los nativos que colaboraron con ellos.

Según la mayoría de los analistas y reportes de la prensa mundial, la retirada de Afganistán es una catástrofe militar, civil y humanitaria. Y representa una gran humillación para EE. UU., todo el mundo y la civilización occidental.

También se habla mucho sobre las repercusiones estratégicas que supuestamente este hecho histórico tendrá en la geopolítica mundial. Se pronostica un avance global del autoritarismo y el retroceso del sistema democrático y de la cultura de la libertad que EE. UU. ha representado y liderado hasta ahora.

De lo que no se habla casi nada es de la tragedia de la gente común afgana, la más perdedora en esta catástrofe de Occidente. Sobre todo las mujeres afganas, que alcanzaron grandes logros durante la ocupación occidental.

En realidad, todo el pueblo afgano tuvo grandes logros con la incipiente república democrática que se estaba construyendo durante la ocupación extranjera que concluye hoy. Y de todos esos logros los más importantes fueron los que obtuvieron las mujeres.

Para verificarlo basta citar algunos datos que son del conocimiento mundial, pero no son mencionados por los analistas y la gran prensa mundial.

Antes de la invasión de EE. UU. y sus aliados, menos del diez por ciento de las mujeres jóvenes afganas sabía leer y escribir. Diez años después esa tasa se había triplicado, según datos de la Unesco. Antes de la llegada de las tropas estadounidenses y occidentales, menos de un millón de niños afganos iban a la escuela. Pero un año después la cifra subió a 2.7 millones y a principios de este año eran ya 6.5 millones de pequeños escolares. La alfabetización de las niñas mejoró hasta llegar a más de 50 por ciento en 2018. Y el alfabetismo de la población en general se duplicó en ese período.

Por otra parte, en los últimos diez años más del 80 por ciento de las mujeres afganas recibieron formación profesional, incluyendo universitaria. Esto era un gran logro estratégico para el necesario desarrollo económico y social, perdido ahora por el triunfo armado de los talibanes.

Durante este tiempo las mujeres afganas recuperaron su dignidad, convirtiéndose en profesionales, desempeñando funciones que eran exclusivas de los hombres, liberándose de las odiosas burkas, mostrando sus hermosos rostros arios y cuidándolos en los salones de belleza que proliferaron durante este lapso.

Editorial Afganistán EE.UU. archivo

COMENTARIOS

  1. Hace 5 años

    Un país de mucha cultura, pero dividido por los lideres tribales, igual que muchos en Asia y Africa. El error más grande fue creer que con la danza de dólares iban a mantener un gobierno democrático y en eso los EEUU tienen la mayor culpa. Ahora el pueblo afgano pagará las consecuencias porque difícilmente los Talibanes van a cumplir su promesa de que habrá un gobierno diferente.

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