No hay que perder la esperanza

Hace veinte y nueve siglos el profeta Isaías dijo (versículo 59.14 de la Biblia) que “se ha vuelto atrás el derecho y la justicia permanece lejos porque ha tropezado en la plaza la verdad y la rectitud no puede entrar».

Nueve siglos más tarde, Timoteo, el discípulo predilecto de San Pablo de Tarso, dijo: (3.1) “Pero debes saber esto que en los últimos días vendrán tiempos difíciles».

¿Sería mucha especulación de mi parte pensar que tenían una premonición sobre nuestra Nicaragüita de hoy?

Donde en estos días la rectitud no entra ni la conocen nuestros nuevos filibusteros y sus secuaces y los tiempos no solo son difíciles sino espantosos y de terror con muchos nicaragüenses muertos, atropellados y encarcelados, inclusive varios amigos y amigas personales que me duelen mucho, así como igual me duelen los otros que no conozco, pero son hermanos nicaragüenses.

Los últimos atropellos de la semana pasada son más que vergonzosos e infames cuando ilegal, burdamente y sin escrúpulos, inventan nuevos cargos falsos para mantenerlos encarcelados o aislados

Pero no hay que perder la esperanza.

Ya que Isaías también reveló (41.10) lo que le dijo Dios ante tanta maldad: “Así es que no temas porque yo estoy contigo; no te angusties porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudare; te sostendré con mi diestra victoriosa”.

Esto último es lo que nos debe reconfortar a los nicaragüenses en nuestra lucha en “contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales” (Efesios 6:12).

Por lo que estoy seguro de que más temprano que tarde los nicaragüenses nos libraremos pacíficamente de los nuevos filibusteros y sus secuaces.

A los que les deseo ya sea un buen viaje a algún país, si hay alguno que todavía los reciba, o una buena estadía en algún lugar de Nicaragua, pero sin las maldades que le han hecho a los nicaragüenses. Tendrían comodidad, buena comida, medicinas e internet.

Ojalá la liberación sea en un septiembre símbolo de libertad e independencia que salvo en pocos tiempos no hemos logrado, pero a la que siempre aspiramos.

Como bien dijo don Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, algún día volveremos a ser República. A lo que yo solo añadiría y a liberarnos de la pobreza

El autor es bachiller del Colegio Centro América de Granada.

 

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