¿Tsunami izquierdista en América Latina?

Con la ajustada victoria de Pedro Castillo en Perú, el Foro de São Paulo (FDP) y la izquierda latinoamericana se apuntan un triunfo estratégico de formidable importancia. Tal cual lo consideraron Lula y Castro en 1990, era urgente contrarrestar el avance del neoliberalismo regional. Para ello la lucha por el poder no sería más armada. Sería iniciada por la vía electoral con campañas demagógicamente populistas diseñadas para lograr el voto masivo de sectores sociales menos favorecidos y educados de la población. El tiempo y varias victorias parecen estar dándoles la razón.

Así, Perú se suma a Argentina, México, Bolivia y obviamente Venezuela, Cuba y Nicaragua. Sin embargo, el avance no para ahí. El presente y el próximo año, tres países de importancia substanciales como Chile, Colombia y Brasil se encontrarán bajo la amenaza de sucumbir ante ese Tsunami, aumentando en cerca de 280 millones de personas el área de influencia izquierdista.

De plasmarse este tsunami, la ya enorme influencia económica y política china, y las actividades militares y de inteligencia rusas en la región avanzarán de forma alarmante, alterando drásticamente el panorama geopolítico no solo de la región sino del mundo entero. Sobre todo, después de la mal planeada, patética y humillante retirada estadounidense en Afganistán, una derrota que ha dejado a la Administración Biden y al país gravemente debilitados moral y políticamente.

Chile, de la Concertación a la imprevisible Constituyente

Considerado el tercer país más desarrollado de América, el “modelo chileno” logró alcanzar índices de desarrollo social y económicos impresionantes, al punto de ser considerado el único país en la región latinoamericana con características de “primer mundo”.

El consecuente aumento de la clase media trajo mayores demandas políticas y sociales provocando justificadas protestas, hábil e irresponsablemente aprovechadas por la izquierda radical, financiadas y organizadas por Cuba y Venezuela.

Es evidente que después de las protestas del 2020, el panorama político de Chile parece inclinarse a la izquierda. Obligó al actual gobierno Pinera a convocar a una Convención Constituyente en cuya formación y resoluciones desde ya se sabe la izquierda tendrá una influencia relevante.

En las campañas presidenciales de noviembre 2021, el izquierdista Gabriel Boric de “Apruebo Dignidad” se perfila como favorito con una leve ventaja del 2 por ciento sobre el candidato de la derecha Sebastián Sichel, de “Chile Vamos”.

Brasil, entre Lula y Bolsonaro

En las elecciones presidenciales de octubre del 2022 el pueblo brasileño parece destinado a enfrentar la absurda disyuntiva de escoger entre Lula y Bolsonaro, ciertamente las dos peores opciones que el Brasil necesita para salir del atolladero en que se encuentra.

Dado el comportamiento imprevisible, inexplicable y muchas veces irracional de Bolsonaro, su nivel de aprobación ronda el 20 por ciento, mientras que Lula se posiciona momentáneamente con una aprobación actual del 41 por ciento. Una victoria del PT (Partido dos Trabalhadores) bajo Lula, dado el peso político y económico del gigante suramericano, significaría el afianzamiento de la izquierda en la región.

Trágicamente opciones políticas de centro como los gobernadores de Río Grande do Sul, Sao Paulo y Ceará, e inclusive el actual vicepresidente Hamilton Mourão, aun no parecen alcanzar un nivel de aprobación o reconocimiento a nivel nacional. Cualquiera de ellos sería sin duda una alternativa más congruente para resolver la escabrosa problemática brasileña.

Colombia, del desatinado acuerdo de paz al caos social.

Con el actual presidente Duke impedido de buscar la reelección en mayo del 2022, la izquierda colombiana encabezada por Gustavo Petro quien pese a una aprobación de apenas el 25 por ciento tiene serias probabilidades de alzarse con la victoria.

Aún sin un claro oponente en el sector que desafíe a Petro y represente la continuación de las políticas neoliberales de los gobiernos anteriores, hasta la fecha ninguno de los identificados como probable candidato alcanza intención de votos mayor del 10 por ciento.

Petro, exmiembro del grupo guerrillero M19, exalcalde de Bogotá, actual senador y perdedor en las pasadas elecciones desarrolla una agresiva campaña populista claramente patrocinada por Venezuela y el FDP, infiltrando (¿recuerdan Chile?) razonables y pacíficas protestas ciudadanas con brutales actividades vandálicas con el solo propósito de desprestigiar la “brutal represión” del gobierno actual

El autor fue Cónsul General de Nicaragua en Miami.

 

 

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