Por qué el romanticismo no es bueno en política

Monseñor Rolando Álvarez, hijo amado de Nicaragua, el domingo 1 de agosto dio en su homilía, una vez más, el beneficio de su sincera confianza a aquellos que arriesgan algo o todo por el país, a nuestra fuerza política opositora con personería para la contienda electoral.

Aunque suena bien para nuestro corazón, la inmensa mayoría desearíamos que sea cierto. Pero con todo respeto lo digo, tiende a mostrarnos ingenuos desde mi perspectiva y con alguna experiencia que tengo en política. Le digo a monseñor Álvarez que ser romántico en este contexto no es favorable, los amores en política nos pagan con poca o nada lealtad, no cumplen con lo que se comprometieron cuando nos cortejaban o bien no tienen el valor de decirnos: lo intenté, pero no pude cumplirte.

De no detener con determinación y audacia un proceso electoral más que viciado, sin observación, con magistrados de nombre pero sin alma, me permito expresarle a monseñor Álvarez que los resultados de noviembre será ver el desplazamiento del PLC como colaborador necesario, por el ahora CxL como segunda fuerza en el país. Será un quinquenio más de corrupción, prostitución gubernamental, más represión, fascismo y dictadura. ¡Ah!, y por si fuera poco, doña Rosario como presidente de Nicaragua no sería el problema en sí, porque ella tiene derecho, es una profesional del discurso y del adoctrinamiento de Daniel y demás leales. El problema sigue siendo la forma, el método, la macabra ambición del poder por el poder.

Aunque no es una palabra fuerte, también es determinante. No apoyemos un proceso electoral así como está, no nos enamoremos del momento y la euforia de la inscripción, hagamos presión, la presión debe llegar desde el ciudadano, como actualmente se hace. Decir no sin vacilaciones no es delito, es una verdad tangible. Cuando todavía el reloj de arena está a nuestro favor, podemos decir sí y solo sí a elecciones en democracia, respeto e integridad, que se haga valer la decisión de elección libre. Pero esto está mal desde su concepción, jamás vamos a lograr cambios si continuamos haciendo las mismas cosas. Muchos van a decir esto: Miren la experiencia de Venezuela, que no fueron a los procesos electorales y el gobierno copó los espacios, pero esa no es nuestra verdad.

Quiero decirle a monseñor Álvarez, que si solo se tratara de perder espacios fuera menos complicado. Pero ahora es perder ante el mundo credibilidad y volver al punto cero. Internacional y localmente cercenar esperanzas de una nación donde queremos vivir y ser felices. Quitar espacios a una dictadura en este contexto es solo tener personas de carne pero sin decisiones, son solo fotos de opositores pues el Frente les ordena y les exige. Y aquellos que están en esos puestos de poder se tienen que conformar con obedecer aun en contra de sus voluntades, porque… sencillo, tienen dos opciones, o te quedás con el salario calladito o te vas a tu casita bien bonito, porque el comandante se queda.

Por último, elevemos cada día nuestras plegarias a Dios por los presos políticos y sus familias, porque ahí desde las celdas del Chipote están haciendo democracia.

La autora fue presidenta de la UDC.

COMENTARIOS

  1. Hace 5 años

    Totalmente de acuerdo con tu analisis y pensamiento Wendy, asi lo veo yo tambien

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