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Los lanzadores de velocidad, incluso cuando no tienen control de sus disparos, dominan a menudo porque el factor intimidación es decisivo, pero cuando no hay poder en los envíos y el control se afecta, las consecuencias suelen ser catastróficas en el beisbol.
Quizá eso es lo que hace más admirable la carrera de Erasmo Ramírez, quien se defiende con su puntería, engaño y precisión, mientras emite señales alentadoras desde el bullpen de los Tigres de Detroit, para quienes está jugando un papel clave en partidos en línea.
La tarde del domingo, Erasmo ganó su primer juego en casi tres años. Le ganó 6-2 a los Orioles, precisamente el mismo equipo al que había vencido por última vez el 3 de septiembre de 2018. El nica estuvo al máximo. En dos innings estuvo perfecto y mejoró a 1-0 y 4.32.
En esa labor, el nica empleó solo 20 disparos, 14 strikes. El quinto inning incluso, lo retiró con cinco lanzamientos, con la complicidad de Akil Baddoo y una jugada sensacional hacia el frente en el bosque central. Ramírez lució dominante y estaba emocionado por la oportunidad.
Ha pasado de acumular cuatro salidas seguidas admitiendo carreras, a otras cuatro en las que no permite ninguna. De manera que lleva 7.1 innings seguidos en blanco. Su efectividad ha bajado de 7.71, con cara de descarte, al actual 4.32 en 16.2 entradas, mientras se gana su espacio.
¿Cómo lo ha conseguido? El ajuste más importante está en su control, su arma más valiosa. El rivense no poncha mucho (15.2 por ciento de los bateadores que enfrenta), pero solo le da boleto al 4.5 por ciento, un promedio mejor que el 7.5 del año pasado.
Erasmo además, ha reorganizado su repertorio. No lanza curvas ni sliders. Sus envíos son recta cortada (cutter), sinker y cambio. Su sinker viaja a 90.7 millas promedio y lo usa un 38.7 por ciento. El cutter a 89 (45.3 por ciento) y el cambio a 85 (9.1 por ciento). Su máxima velocidad ha sido a 93 millas.
Y pensar que el promedio de la recta en Ligas Mayores es 93.7, lo que significa que Ramírez (90.7) está debajo del average, pero está mejor que en el 2020 (89.4), 2019 (89.3) y 2018 (88.3), lo que unido al hecho de afinar su control, las oportunidades van a mejorar.
De tal modo que lo que hace grande a Erasmo, a pesar de ese déficit en su velocidad, ha sido su capacidad de reinventarse y seguir dando batalla en el máximo nivel del beisbol. Se necesita un carácter especial para salir a flote luego de tantos tropiezos, pero él ha recuperado su toque.
Ojalá se mantenga durante un buen rato más en las Mayores a fin de poder relanzar su carrera e impactar más con su ejemplo a chavalos de talento y habilidad, pero a veces faltos de carácter y perseverancia, algo que le sobra a Ramírez, como lo ha demostrado enfáticamente.
Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR
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