Vorágine de gobernantes e imperios

Desde la perspectiva de libre pensador, y conforme el artículo 52 de la Constitución Política, creo que es una realidad que la crítica es real y efectiva cuando se hace a tiempo. Al dejarse conducir por la pésima costumbre de hacerla a posteriori de consumidos los hechos, pierde su valor. Dilatar siempre ha conducido a enormes pérdidas. Corregir los errores apenas surjan, notablemente los reduce. Y si los métodos no están definidos, es inútil hablar de las tareas. Es idóneo reducir el polvo a prestigio.

Veamos. Ciertos gobernantes del mundo están emitiendo criterios de toda índole y en todas las direcciones. Es suprapreocupante. Están encima de todos los sucesos que han venido acaeciéndose en el planeta y, en nuestro terruño, atacan sin importarles el o los pueblos. Como no es su terruño, se ensañan. Mejor deberían ponerse “la corona de santos y darse un baño de pureza”. Es más humanista, aportar, se resuelvan los conflictos, lo cual no es delito. Sofocar un incendio político, social, y etc., sí. Sorprendan con una lección de humildad. Deben controlarse. No echen leña al fuego. A ninguno le gustaría que se les entrometieran. Cambien.

Y, aquí en nuestro país, los gobernantes de turno, los políticos, partidos en controversias, la Iglesia católica, reflexionen. Todo tiene solución, menos la muerte. Rememoren históricamente. Los pueblos son los que pagan las consecuencias, eso no es justo. Los que se tienen por “sabios” lo saben mejor. Pregonan desde sus estrados políticos, púlpitos sagrados, querer estabilidad, paz, desarrollo, bienestar común para todos, y cambios sustanciales para nuestro país. Entonces no es creíble que les fascine que quedáramos semidestruidos o destruidos completamente, por desenfundar todos contra todos. Mejor es dialogar como personas profesionales, inteligentes, sensatas.

Amemos a nuestros congéneres, a nuestra patria, al futuro, no por nosotros, sino por los niños, jóvenes, son los que van hacia el futuro de la nación. Si hay una anarquía social o guerra bélica. Si se incita a la violencia, de cualquier lado, el resultado en ambos casos, si en nuestra Nicaragua se diera, sería que todo se va a destruir. Todos nos vamos al fondo del mar. Que no falte la comprensión. Las cabezas “locas, modernas” no saben, ni conocen qué es una guerra de verdad. Lo digo por todo el planeta y por nuestra patria.

Y a todos los imperios del planeta, Estados Unidos, Rusia, China, Europa, OEA, organismos internacionales, y etc. No invadan los asuntos internos de los países, mucho menos nuestra patria. No sean bandiditos, ni oportunistas. No es de buen gusto sus aptitudes. ¿Cuál es la ambición? Ustedes están bien. No manipulen al mundo. Apoyen al bien, sin condiciones. ¿O les encanta la anarquía? No sean energúmenos. Sean comprensivos. Ustedes se deben, a los pueblos, sin ellos son cualquier cosa. El escritor Jaime Pérez Alonso, desde su obra Tras las huellas del humanismo, dice: “Una vez abierta la Caja de Pandora, es imposible capturar y volver a encerrar las furias. Estamos experimentando en carne propia el desenfreno incontrolable de las fuerzas de la naturaleza”. (Pág. 163, Editorial Ciencias Sociales. Managua, 1999). Es evidente que siempre la madre naturaleza propina serios castigos.

Todos contra todos pero para resolverle a nuestra patria, y no todos contra todos para destruirnos. Dice Jaime Pérez Alonso en su mismo libro antes citado “El reloj biológico de la tierra ha sido manipulado y alterado, casi podríamos decir, con sutil premeditación y alevosía, por nuestro irracional comportamiento suicida” (pág. 163).

No hay que poner en peligro la vida del planeta y de nuestro país. Todos somos familia. Que la mente no se transforme en demonio.

El autor es abogado y notario público.

Opinión Estados Unidos gobernantes Imperios Rusia archivo
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí