El día lunes 19 del presente mes y año, el señor Daniel Ortega pronunció su discurso con ocasión de festejar la fecha de lo que llaman la Revolución Sandinista. Efectivamente es la revolución “de los sandinistas”, lo que debió ser del pueblo. Una verdad que en todas sus peroratas se guarda es que el pueblo fue quien expulsó del poder al último de los Somozas, no fueron ellos tal como él lo dice. En el discurso de este 19 de julio trata de hacerle creer a los trabajadores del sector público que el aumento del 5 por ciento salarial es beneficio que este señor da a ese sector, pero no le hace saber que ese aumento no basta para compensar la pérdida de valor adquisitivo del córdoba para adquirir bienes y servicios, por cuanto la carestía de la vida ha subido exponencialmente a ese aumento, y que el salario mínimo actual no está en consonancia ni se ajusta a la canasta básica de consumo popular, por eso es que el discurso de este señor además de desarticulado es falaz.
Se guardó en exponerle a sus bases que en poco tiempo tendremos a pasos rápido la devaluación de la moneda, por la forma de conducir la economía, mientras su permanencia en el poder sea por la fuerza y no se abra a una elecciones justas, libres y bien verificadas por la comunidad internacional.
Lo anterior lo digo con base en sus palabras desarticuladas, siendo lo único articulado y entendible su amenaza de tener a sus bases armadas, al ejército dizque para defender la soberanía y la paz, y la policía para guarda y seguridad de los ciudadanos. Con tales palabras amenaza con aplastar a todos aquellos que se levanten pidiendo derechos, se encontrarán con esta fuerza letal.
Con estas palabras pronunciadas el pasado lunes 19 por el señor Ortega nos dice que esas son sus reglas del juego, quedando el pueblo nicaragüense claro y advertido, ya que a su alrededor sentó a los presidentes de los poderes Electoral, Judicial y Legislativo, advirtiéndonos su gran poder y su capacidad de maniobras para sentarse nuevamente, y las veces que él quiera, en la silla presidencial.
Cobra importancia y gran relevancia social y política el artículo recientemente publicado en LA PRENSA, del doctor José Pallais Arana (preso injustamente, como todos los demás presos políticos) al criticar que el señor Ortega no tan solo está imponiendo las reglas del juego electoral, sino también escogiendo quiénes deben ser los candidatos de zacate de la oposición. Y me causa extrañeza de Ciudadanos por la Libertad (CxL) la insistencia de ir a elecciones con las reglas de don Daniel; todo aquel candidato que ponga en aprietos la candidatura de Ortega lo amenaza o lo apresa, tal como sucedió con la reciente candidata de CxL, Asunción Moreno.
A la señora Kitty Monterrey le digo que no se puede ir a elecciones con las reglas de Ortega, circunstancias que no propician la participación de su partido, a menos que las reglas cambien, lo cual dudo.
Queremos elecciones limpias y justas, no solo para la oposición sino para el mismo señor Ortega. Es lo que le pide la comunidad internacional, la Unión Europea, Canadá y los Estados Unidos. Ya que estos elementos jurídicos están escritos en nuestra Constitución, esto no es injerencismo en asuntos internos de nuestro Estado, sino le demandan que cumpla con su propia Constitución. Es todo lo que le piden. Por la democracia Nicaragua volverá a ser República.
El autor es abogado