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LA PRENSA/CORTESÍA

Vacunación anticovid en Nicaragua: los inmunizados, los temerosos y quienes son obligados a esperar

Los datos públicos ofrecidos por el régimen a la OPS solo reflejan 167,500 personas vacunadas con la primera dosis, hasta el 21 de mayo de este año. Aunque el proceso avanza en el país, se desconocen los números actuales y reales

Doña “María” es parte del reducido grupo de nicaragüenses que han completado el esquema de inmunización contra el Covid-19 en el país. El 18 de junio le aplicaron la segunda dosis de la vacuna india Covishield, y desde entonces se siente menos temerosa y dice estar agradecida con Dios por haber accedido al fármaco. Está consciente que aún la mayoría de la población sigue sin ser vacunada.

“Para mí, ha sido de bendición la vacuna (…) Hay muchos que desean vacunarse, pobrecitos los ancianos que no lograron vacunarse. A mí me ha ido bien con la vacuna”, comparte a LA PRENSA doña María.

A sus 69 años, doña María padece múltiples enfermedades crónicas: presión alta, taquicardia, insuficiencia venosa y problemas en el colon. Es por ello que junto al padre de sus hijos —quien también es paciente crónico— se fueron a inocular la primera dosis de la vacuna Covishield el 13 de abril, en el Hospital Primario Nilda Patricia Velasco, de Ciudad Sandino.

Doña María sabe que debido a sus padecimientos y la posible circulación de variantes en el país es más vulnerable al Covid-19, por lo que la vacuna anticovid le ayudará al menos a que de contagiarse no se agrave su condición. Hasta ahora, considera, no se ha enfermado del coronavirus.

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En cinco meses de vacunación en el país, los grupos prioritarios han sido las personas mayores de 50, 55 y 60 años con enfermedades crónicas, así como al personal de salud y trabajadores públicos. LA PRENSA/OSCAR NAVARRETE

En Managua, el matrimonio de doña “Alejandra” piensa diferente. Solo ella ha completado el esquema de inmunización con la vacuna rusa Sputnik V. Su esposo, dice doña Alejandra, no ha querido inyectarse porque no quiere ser “conejillo de indias”.

Doña Alejandra tiene 59 años y comenta que antes de aplicarse la vacuna rusa, se informó sobre la efectividad y ventaja que genera el fármaco ante el Covid-19. Leer de fuentes confiables avance de la vacunación en el mundo y las noticias verificadas sobre los resultados de los estudios científicos, hicieron que ella se sintiera confiada.

El proceso de vacunación

El 10 de mayo, doña Alejandra se vacunó con la primera dosis de la Sputnik V en el Hospital Alemán Nicaragüense por pura “suerte”. Ese día, recuerda, una amiga le llamó —mientras iba camino al hospital antes de las 7:00 de la mañana— para decirle que ya no había vacunas.

Doña Alejandra no conocía la dirección del hospital, así que decidió llegar hasta su destino y preguntar cómo era el proceso para la próxima vez que llegara. En el puesto de vacunación, se topó con una gran fila y “un gran alboroto”.

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Debido a la alta demanda que hubo ese día en dicha unidad de salud, el personal sanitario habilitó dos toldos más para atender a más personas. Doña Alejandra  decidió quedarse, aprovechó y luego de esperar cuatro horas, fue vacunada. Llegó después de las 7:00 de la mañana y salió al mediodía.

“Yo fui al hospital para ver (el proceso) y tuve suerte que abrieron otros dos toldos”, señala la fuente, quien calcula que ese día había aproximadamente mil personas.

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En el área de consulta externa, ubicada al lado derecho del portón principal del Hospital Alemán Nicaragüense, se desarrollan las jornadas de vacunación contra el Covid-19. LA PRENSA/J. FLORES

El proceso fue demorado y cansado, pero doña Alejandra agradece que con la primera dosis solo sufrió dolor en el brazo, mientras que con la segunda el dolor fue más intenso y presentó fiebre, que le duró una noche.

Luego que el Ministerio de Salud (Minsa) cancelara su cita programada para el 1 de junio por falta de vacunas, doña Alejandra quedó desinformada totalmente.

Fue hasta el 22 de julio que una amiga le avisó que ya estaban aplicando la segunda dosis de la Sputnik V en el Hospital Alemán, por lo que se presentó al puesto de vacunación. Esta vez, el lugar estaba tan vacío que no duró ni una hora. Sin embargo, reconoció que había tan poca gente por la falta de información del Minsa; las personas no sabían que estaban disponibles sus segundas dosis ahí.

Por su parte, doña María expresa que las dos veces que fue al hospital de Ciudad Sandino por sus dosis anticovid, el proceso fue rápido y no presentó reacción adversa más que el dolor en el brazo.

Miedo y desinformación

En un barrio céntrico de Managua vive doña “Esperanza”. Tiene 68 años y aunque aplica desde abril a los grupos prioritarios para la vacunación anticovid, se resiste a vacunarse.

Comenta que tiene miedo porque es “enfermosa”, y los comentarios que ha escuchado de la gente y leído en las redes sociales sobre las reacciones adversas, han hecho que ella dé un paso atrás para vacunarse.

“No me sale ir a ponerme la inyección. Soy tan enfermosa, padezco de todo,  y me han dicho que no a todo el mundo le cae bien esa inyección, a mí me da miedo y por eso no he querido ponerme esa vacuna”, se sincera doña Esperanza.

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Resalta que por el mismo miedo que tiene no piensa vacunarse. “No me llama la atención”, dice. Pero a la vez reconoce que no se siente informada ni animada sobre la efectividad de la vacuna y el proceso de vacunación en el país; aunque aclara que no descuida las medidas de bioseguridad.

“Sí tengo miedo de enfermar, pero a la vez me cuido y creo que eso es lo más importante”, apunta.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha instado en reiteradas ocasiones a Nicaragua informar con transparencia sobre el proceso de vacunación y manejo de la pandemia. Sin embargo, esto ha sido desoído por las autoridades oficiales, que no ha realizado una campaña educativa e informativa formal, seria y completa sobre los riesgos del Covid-19, las medidas de protección sanitarias primordiales y los beneficios de las vacunas.

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Esta es la sala donde vacunan a las personas contra el Covid-19 en el Centro Familiar y Comunitario Elena del Carmen Lau, en Managua. LA PRENSA/OSCAR NAVARRETE

Se le niega el acceso a la vacuna

En otro de los casos que plantea el contexto de la vacunación anticovid en Nicaragua, está el de las personas que quieren vacunarse —aun cuando son grupos prioritarios— pero deben esperar y apegarse a las políticas del régimen de Daniel Ortega o de los trabajadores de la salud encargados en los puestos.

En mayo, el Minsa anunciaba el inicio de la inmunización en el personal de salud, pero no aclaró que esto sería para un grupo muy reducido, dirigido a los trabajadores que están en primera línea de atención a la pandemia.

Es así que una profesional de enfermería está en espera de su turno. Padece de múltiples enfermedades crónicas, pero ni por ser del personal de salud o del grupo prioritario mayor de los 55 años ha podido vacunarse.

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Como parte del gremio, la persona está consciente de sus altos riesgos de contagio que conlleva laborar en una unidad de salud y de la efectividad y confianza de la vacuna, pero por ahora deberá esperar hasta que las autoridades le permitan el acceso a la vacuna.

Ella aún no aparece en las listas de “beneficiarios” de la vacuna, a pesar de rozar los 60, haber trabajado toda su vida para el sistema de salud público, ser hipertensa y tener problemas de diabetes. En su equipo hay compañeros mucho más jóvenes y en mejor condición de salud que ella que ya fueron inmunizados, expone.

Sin bajar la guardia

Las fuentes compartieron que con o sin la vacuna, ellas no han dejado de cuidarse. La posible circulación de variantes de preocupación del SARS-CoV-2, que causa el Covid-19, ha hecho sentirse temerosas, pero saben que cumplir con las medidas de higiene es una manera de reducir el contagio.

Doña Alejandra expone que su esposo y ella evitan salir de la casa, y si lo hacen, es para hacer mandados esenciales, siempre usando las mascarillas y la desinfección con alcohol. En su casa, aún no realizan celebraciones y las visitas de sus familiares la recibe en su terraza, agrega.

En cuanto a doña María, ella también cumple con las medidas de protección cada vez que sus hijos y nietos la visitan. Lavarse las manos y reunirse en el patio de su casa, al aire libre.

Los números

A cinco meses de iniciar la vacunación contra el Covid-19 en Nicaragua, el país ha adquirido un total de 631,000 vacunas —entre Covishield y Sputnik V—, lo que estaría garantizando la inmunización de unos 315,500 nicaragüenses, tomando en cuenta que ambas vacunas requieren de dos dosis para completar la inmunización.

Hasta ahora, los datos públicos ofrecidos por el régimen a la OPS solo reflejan 167,500 personas vacunadas con la primera dosis, hasta el 21 de mayo de este año. Y aunque se sabe que la aplicación de primeras dosis y de la segunda dosis —para quienes ya tenían la primera— avanza en el país, no se sabe cuáles son los números reales porque el régimen no brinda informes sobre esto.

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