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En una de las transformaciones más drásticas experimentadas por un equipo a nivel local, el San Fernando de los años ochenta clasificó una vez a semifinales.
Para comprender lo dramático del salto dado en la temporada de 1984, es necesario recordar lo siguiente: el San Fernando había sido último en el primer Pomares en 1980 (6-10).
Luego mejoró a penúltimo en 1981 (16-32), antes de desaparecer para la temporada de 1982. Y cuando volvió en 1983, regresó a su lugar habitual, último, con un penoso balance de 19-71.
Eso explica la sorpresa que causó en el V Pomares, en 1984, cuando registró un récord de 30-24 y dejó en el camino a los Dantos (29-25), Corinto (28-26) y Bóer (24-30), generando una fiesta sin final en Masaya.
Aquella tropa de Miguelito López como timonel, con Jesús Esquivel e Iván González en roles de gran protagonismo, fue eliminada 3-1 por la Costa Atlántica en semifinales, pero su huella aún persiste.
Uno se preguntaba, ¿cómo lo hizo? Para concluir al instante que aquel era un equipo inspirado, más que la madurez y evolución de una tropa cultivada con esmero. Tanto así que en 1985 volvió a caer al hoyo (19-52).
¿Qué clase de equipo es el Boaco de 2021? Solo con el tiempo vamos a saberlo, sin embargo, estoy entre quienes sospechan que no es un equipo en estado de gracia, sino uno que ha madurado.
Boaco es la gran sorpresa del actual Pomares. En ninguna época había sido buen equipo. Sin embargo, luego de saltar de una caída a otra, este año levantó su cabeza y ha ganado con autoridad.
A diferencia del San Fernando, no parece una tropa inspirada, sino una que se sostiene por el equilibrio conseguido a través de los años. Su pitcheo ha respondido y el bateo es su área más sólida.
Boaco tiene un line up en el que resaltan Jimmy González (.407) y Harvin Oporta (.390), pero sobre todo, Jonathan Loáisiga (.363) con 14 jonrones y 63 remolques, además de Luis Sequeira (.354) con 53 empujadas.
El promedio colectivo de la ofensiva boaqueña es de .305, mientras que sus lanzadores trabajan para 3.71. Ismael Sevilla (7-3 y 1.60) ha sido su abridor más efectivo y cercano está Luis Jarquín (8-3 y 3.16) en la rotación.
Carlos Alemán, tomado como refuerzo, lleva dos victorias en dos aperturas (2-0 y 1.71), mientras Marcos Valle (4-1, 1.91 y nueve juegos salvados) lidera el bullpen junto a Holder Obando.
Por supuesto, Eliécer González, el mánager, tiene mucho mérito en esta labor, igual su directiva, pero, sobre todo, es la evolución de un equipo que se hartó de poner la cabeza y ahora golpea duro.
Su gran desafío es sostenerse, pero solo con el tiempo vamos a saber si efectivamente, Boaco logró sacudirse la mediocridad que cargó por muchos años en el beisbol superior nicaragüense.
Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR
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