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Los buenos receptores, esos que ejecutan todo bien y que llegan a establecer diferencia con su trabajo global, no salen todos los días. Brillar en una posición tan sacrificada, desgastante y exigente no es para todo mundo.
En nuestro beisbol, Vicente López sigue siendo la referencia de ese receptor integral: seguro a la defensa, certero en el tiro, con un bate destructivo, valiente en las jugadas en home e inteligente conduciendo a los lanzadores.
Nuestros historiadores han asegurado que antes de la llegada de Vicente, Jorge “Conejo” Hernández y Julio “Canana” Sandoval se disputaban los elogios, pero López atrapó la atención después y se apoderó de la cima.
López, quien jugó 12 temporadas, seis de ellas con calendarios de menos de 60 partidos, incluyendo tres de menos de 50, se retiró en 1982 con promedio de .320, 116 jonrones y 508 remolques en 792 encuentros.
Su línea ofensiva fue de .320/.397/.508, con OPS de .905, que es magnífico para un receptor, cuya exigencia primaria es atrapar la bola y tirar bien. Luego venía todo lo demás. Vicente incluso, se robó 77 bases en su carrera.
Además de Vicente, hemos tenido magníficos receptores con el guante y el bate como Genaro Llanes y Marlon Abea, otros de gran habilidad al defender y tirar como Julio Vallejos y Adolfo Matamoros, entre otros.
También han existido algunos más orientados a la ofensiva como Tomás Guzmán y Jairo Mendoza, pero a la vez, hay quienes cumplen bien en todo como Rafael Estrada de Jinotega, el actual líder de los bateadores.
Estrada está caliente. Su promedio de .412 (194-80) es el más alto del Pomares y en el Jinotega comparte labores con el veterano Juan Blandón, quien sigue siendo una pieza valiosa con el guante y con el bate para las Brumas.
Disponer de un receptor de buena defensa y que a la vez batee, es una lotería que no todos los equipos consiguen. A veces hay buenos al bate (Leonardo Ortiz), buenos defensores (Darlin Duarte) o valientes (Enrique Grijalba).
Sin embargo, reunirlo todo en un receptor no es fácil. Por eso llama la atención la presencia de Estrada en la cima de los bateadores, aunque aún queda mucho trecho por recorrer en esta segunda etapa del Pomares.
Además, ahí están a la orilla tanto Ofilio Castro como Jimmy González en posición amenazante y con una basta experiencia en eso de atrapar títulos de bateo en el beisbol nacional. Así que no hay nada seguro.
De modo que, lejos de perder brillo, la figura de Vicente López se mantiene firme cada día, y a la vez, resalta el recuerdo de Llanes, Abea y Vallejos, tres grandes receptores que también dejaron huellas.
Ahora es el momento de Estrada, el receptor que lidera los bateadores del Pomares.
Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR
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