Bernardo Gradilla durante un entrenamiento con el Juventus. LA PRENSA/ CORTESÍA/ JUVENTUS FC

«Estaba realmente mal». El testimonio del arquero del Juventus que superó un cáncer

Un año después de batallar contra esa terrible enfermedad, el portero mexicano regresa al futbol nicaragüense para continuar su carrera

No habrá triunfo más importante en la vida de Bernardo Gradilla que el conseguido en 2020. El futbolista mexicano le confirmaron en abril de ese año que el cáncer testicular detectado cuatro meses atrás había desaparecido. «Eso está por encima de cualquier campeonato, no existirá otra victoria mejor que esa», dice muy convencido de sus palabras el exportero del Diriangén en la Liga Primera.

«Estaba realmente mal», confiesa Gradilla, de 27 años, a quien emocionalmente lo golpeó mucho la enfermedad por todo lo que implica. «Cuando dicen cáncer, piensas lo peor porque puede quitarte la vida, es la realidad, ahora lo digo sin miedo, natural, pero es duro enfrentarlo porque de la noche a la mañana podía hacerse el doble o el triple de grande», enfatiza el exjugador de Coras de Tepic de la segunda división mexicana, que es el tercer nivel en el orden jerárquico.

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Gradilla confesó que la quimioterapia fue un proceso complicado de enfrentar. «Me afectó en todos los aspectos: emocional, físico, psicológico. En ninguna parte del cuerpo te deja cabello, pero lo afronté con una mente positiva. Fue vital tener la motivación de querer salir de eso», asegura el guardameta, quien señaló que el cáncer se detectó a tiempo y recibió un buen medicamento, permitiéndole superarlo en corto tiempo.

Durante todo el proceso de tratamiento se hospedó donde la familia Salazar Narváez, quien impulsaba las colectas para ayudarle a costear parte del medicamento. También estuvo la mayoría del tiempo en la casa de doña Blanca Gutiérrez, la dueña de la farmacia conocida en Diriamba, que le facilitó muchas medicinas. «Recibí apoyo de mucha gente que ni conocía y estoy muy agradecido con todos, es algo que no tengo cómo pagar», afirma el nuevo jugador del Juventus, quien en ese momento añoraba estar con su familia, pero de una forma se reconfortó con el apoyo recibido, especialmente en Diriamba.

Superar un cáncer es volver a vivir, sostiene Gradilla. «Me siento bendecido por poder decir que pude ganar ese duelo. Es una enfermedad que te puede acabar, es una de las principales causas de muerte en el mundo. Te cambia la vida, te hace valorar muchas cosas que quizás no le dabas tanta importancia, como tu saludo por muy pequeño que sea o si una persona lo está pasando, ser empático e ir a verlo y darle ánimo en ese momento».

Tras superar el cáncer, el portero se marchó a México para pasar un tiempo con su familia, mientras se terminaba de recuperar físicamente. En los últimos meses estuvo buscando equipo, pero todos les cerraron las puertas por su reciente historial médico. «Yo estoy bien y recuperado, si no no hubiera regresado a jugar», dice Gradilla, quien ansía brillar en Juventus para retomar su carrera.

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