En su alocución habitual de todos los días, el jueves 1 de julio la vicepresidenta Rosario Murillo volvió a insultar a los periodistas independientes. Y los acusó de cometer los más horrendos crímenes, inclusive de lesa humanidad, porque no se limitan a divulgar solo la versión oficial sobre lo que ocurre en el país y se atreven a criticar y decir la verdad.
Además la vicepresidenta atacó duramente a Canadá, cuyo gobierno democrático es crítico del régimen autoritario de Nicaragua y en la OEA promueve y suscribe la demanda de que se respeten los derechos humanos y haya elecciones libres, justas y transparentes en este país. Al día siguiente, la cancillería del régimen repitió y oficializó los insultos de la señora Murillo.
El pretexto para los ataques oficiales a Canadá ha sido la información que se conoció el miércoles 30 de junio, de que fueron encontradas 182 tumbas supuestamente de niños indígenas, en los terrenos de una antigua y ya desaparecida residencia escolar que estaba a cargo de la Iglesia católica, en la provincia de Columbia.
Se conoce por el reconocimiento del mismo gobierno de Canadá, que en el pasado muchos niños indígenas fueron separados de sus padres e internados en residencias católicas, donde se les desculturizaba obligándolos a adoptar las creencias de la población blanca.
Pero además se les sometía a crueles abusos físicos y sexuales.
El primero de julio, día que se encontraron los nuevos cadáveres de niños indígenas —pues anteriormente ya se habían encontrado otros— se celebra en Canadá la independencia nacional que fue conquistada en 1867.
El primer ministro canadiense Justin Trudeau ordenó que la bandera nacional se pusiera a media asta en todos los edificios públicos.
Trudeau exigió disculpas oficiales a la Iglesia católica y dijo que ese día debía ser dedicado a la reflexión sobre “las injusticias históricas” del pasado de esa gran nación, más que a los tradicionales festejos con barbacoas y fuegos artificiales. Y lamentó que dos templos católicos hayan sido incendiados por personas exaltadas.
Desde el año 2009, cuando se encontraron las primeras tumbas de niños indígenas, Canadá está tratando de ajustar cuentas con su propia historia. Ese año se creó la Comisión Verdad y Reconciliación, presidida por un juez indígena, para investigar las atrocidades cometidas en el pasado contra los pueblos originarios. La Comisión presentó su informe el 15 de diciembre de 2015 y desde entonces el gobierno canadiense hace esfuerzos por reparar los daños sufridos por la población indígena, como consecuencia de las ideas, las políticas y las prácticas del pasado.
En aquella ocasión Trudeau pidió perdón a los indígenas en nombre del Estado de Canadá, habló del “deber de memoria” y se comprometió a cumplir las recomendaciones del informe. Esto se viene haciendo lentamente pues sin duda no es algo fácil. Además, situaciones como el hallazgo de las nuevas tumbas de niños indígenas reabren las heridas, que muy difícilmente van a cicatrizar por muchos esfuerzos que se hagan.