Granada dejó en el camino a equipos más talentosos en el Pomares

La clasificación de Granada es muy meritoria porque se trata de un equipo muy modesto en su talento, pero Bayardo Dávila le encontró la clave.

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No todo tiempo pasado fue mejor, “lo que sucede es que las cosas malas, felizmente, la gente las echa al olvido”, decía Ernesto Sábato, en El Túnel. Y eso pasa en la vida y también pasa en los deportes.

Por lo general, retenemos los buenos momentos o las grandes figuras en los equipos, aunque ellos también han tenido épocas muy discretas en sus actuaciones y fragilidad en sus estructuras.

Por ejemplo, cuando pensamos en el Granada, vienen a la mente nombres como Ernesto López, Luis Fierro y Diego Raudez. Luego Aníbal Vega, Bayardo Dávila o José Luis Quiroz, entre otros.

El equipo actual no tiene figuras. Sus jugadores más reconocidos son Iván Marín y Darwin Sevilla. Nombrar a los demás costaría un poco para quienes no dan un seguimiento continuo a la liga.

Sin embargo, Granada dio el salto a la segunda etapa sin pasar las angustias de cierto grupo de equipos, algunos de ellos con mejor armamento que el modesto plantel que conduce Bayardo Dávila.

El lanzador estelar de los Tiburones es Noel Jarquín (6-6 y 2.56). Después vienen Kenny Cruz (5-5 y 2.32) y Cairo Murillo hijo (7-6 y 3.16). Julio Raudez hijo con 4-6 y 1.98 y ocho salvados, es el cerrador.

Por donde se vea, es una rotación modesta, sin un “as” caracterizado, sin embargo, son combativos y en sus hombros sostuvieron al equipo, que tampoco es muy suelto al bate que se diga.

Su mejor hombre al ataque es Haroldo Morales, un bateador de .332, que disparó seis de los 15 jonrones del equipo, con 40 remolques, el único con más de 30 en toda la alineación de los escualos.

A Morales le siguieron al bate, Iván Marín, con .321 y Darwin Sevilla con .310. Detrás hubo el esfuerzo de varios artilleros como Luis Rocha o Junior Ortega, al igual que otros chavalos bravos.

Sin embargo, el denominador común es la ausencia de figuras de impacto, pero eso no impidió el avance a la tropa sultaneca, que ahora se alista para mejorar un poco a través de los dos refuerzos.

El gran mérito es de Bayardo, quien ha probado ser un mánager capaz. Con ese mismo, o mejor personal en el Granada, otros han fracasado. Dávila, en cambio, ha dado el salto y eso es notable.

No sabemos qué tan largo podrán avanzar los Tiburones, pero solo el hecho de verlos avanzar con un modesto plantel, es realmente digno de admiración. Granada es quizá el plantel más frágil entre los clasificados.

Esta no es la época de Ernesto, Fierro o Raudez. Tampoco es la etapa de Vega, Dávila o Quiroz, pero un grupo de chavalos muy combativos, han metido el hombro y el equipo esquivó la eliminación.

Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR

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